La basura que genera una empresa empieza a dejar de ser vista como el último eslabón de una cadena y pasa a convertirse en un insumo potencial para la economía. Así lo resaltaron el Ministerio del Ambiente (Minam) y el Ministerio de Producción (Produce) durante el 4° Congreso Internacional de Reciclaje y Residuos, desplegado los días 20 y 21 de agosto en la Villa Complejo Ferial de Lima. La agenda de economía circular, que conecta al sector público con el privado, se ha puesto sobre la mesa por una razón urgente: solo el 10% de los desechos plásticos que acumula el Perú cada año son reciclados adecuadamente.
Sergio Dinklang, analista en planeamiento de la gestión de la ecoeficiencia en el Minam, identificó la gestión de residuos sólidos como una solución directa para la mitigación del cambio climático. Explicó que el 56% de los desechos del país son orgánicos y su descomposición genera metano, un potente gas de efecto invernadero. Al observar este antecedente, su propuesta de reforma para los próximos cinco años es priorizar el fortalecimiento de los sistemas de gestión de residuos desde la fuente a través de incentivos para la segregació: un acuerdo de financiamiento público-privado garantizaría este paso.
Mencionó que, por ello, entre 2018 y 2022, hubo un programa de valorización con más de 700 municipalidades, las cuales redujeron casi 25,000 toneladas de CO2 equivalente. Sugirió también qué indicadores deben estar bajo el foco: la medición de emisiones de CO2 evitadas, el porcentaje de residuos efectivamente valorizados y la generación de empleo e ingresos para los recicladores.
Desde su sector, Richard Alca, asesor de la Dirección General de Asuntos Ambientales del Ministerio de la Producción (Produce), aseguró que hay financiamiento de proyectos de innovación circular para empresas (micro, medianas y grandes) mediante ProInnóvate. En la lista de elementos favorables para este objetivo también están la asistencia técnica gratuita a través de la red de más de 25 Centros de Innovación Tecnológica (CITE); la creación de herramientas de autoevaluación en el portal web “Mi Empresa Circular” y la normalización técnica junto al Inacal.
Direccionó el trabajo hacia las industrias manufactureras para que mermas y materiales de descarte, conocidos como materias primas secundarias, reingresen a los procesos productivos y mejoren la competitividad y circularidad. Para lograrlo, se busca insertar estos residuos en la economía en lugar de enterrarlos.
Planteó, por tanto, una simbiosis industrial que consiste en rediseñar las cadenas de suministro para que los residuos de una empresa o zona urbana sirvan de insumo para otra.
Para ello, es fundamental contar con espacios multisectoriales donde converjan Estado, sector privado, academia, sociedad civil y recicladores. Ambos actores coincidieron en que Perú debe adaptar las soluciones a la realidad local; no existe una "solución única". De nada sirve introducir bioplásticos si la cadena de reciclaje convencional no está técnicamente acondicionada para procesarlos, ya que terminarían contaminando todo el sistema.
En el panel también intervinieron Verita Dávila, gerente de la Plataforma Nacional de Acción sobre los Plásticos, y Lars Ratjen, investigador asociado en Yale. Ambos hicieron alusión al principio de responsabilidad compartida e insistieron en que es clave esta articulación para que los residuos de la construcción, la química y la agroindustria vuelvan eficientemente a la economía.
Advirtió, en ese sentido, la necesidad de una simplificación regulatoria para que las innovaciones de bajo impacto (como el uso de cascarilla de arroz) requieran una comunicación simple y no estudios de impacto ambiental extensos o monitoreos de toxicidad largos.
Redactora de Economía en Gestión. Periodista nacida en Piura, con ocho años de trayectoria profesional y experiencia en edición y corrección de textos.
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