Durante el lunes 24 de agosto, los colectiveros informales protagonizaron una movilización que paralizó parte del Corredor Azul. Según captaron las cámaras de Latina y Canal N, los conductores invadieron el espacio exclusivo para transporte público en la intersección entre las avenidas Arequipa y Wilson. Con pancartas en mano y dirigidos a la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU), impidieron temporalmente el paso del servicio oficial, afectando así el desplazamiento habitual de los usuarios.
La protesta surge tras la implementación del carril bidireccional que conecta la avenida 9 de Diciembre —Paseo Colón— con el jirón Emilio Fernández por las avenidas Arequipa y Garcilaso de la Vega. Esta intervención abarca aproximadamente 1,5 kilómetros y restringe el acceso a los vehículos informales que prestaban servicio en estas arterias principales.
Los manifestantes exigen que se libere el tramo intervenido para recuperar sus rutas operativas, pese a tratarse de un transporte no autorizado. Mientras tanto, la ATU defiende su decisión argumentando que el cambio busca ordenar la circulación y reducir los tiempos de viaje en una de las vías más transitadas de Lima.
"La medida busca priorizar el desplazamiento de más de 70.000 pasajeros que utilizan diariamente este servicio", señaló la entidad responsable. Para ellos, el carril bidireccional es fundamental para garantizar la eficiencia del transporte público masivo en la capital.
El conflicto refleja la tensión entre la modernización del sistema y los intereses económicos de los transportistas informales. La ATU mantiene que su gestión optimiza el flujo vehicular, mientras que los marchantes sostienen que la exclusión les ha quitado un sustento vital sin ofrecer alternativas viables.
En este contexto, la ocupación del carril se convirtió en una táctica directa para visibilizar sus reclamos. La entidad de transporte debe ahora evaluar el impacto social de su normativa frente a la realidad de quienes llenan las calles de Lima con sus vehículos.
Esta situación sigue generando debate entre ciudadanos y autoridades sobre cómo equilibrar la seguridad vial con el acceso al transporte en una ciudad tan compleja como Lima. La respuesta de los colectiveros demuestra que, aún sin licencia oficial, su presencia es innegable en el paisaje urbano.
Colectiveros informales bloquean el Corredor Azul en protesta
Pasado sábado, entre las 10:00 a. m. y las 11 a. m., un grupo de colectiveros bloqueó temporalmente un sector del tramo intervenido. Según la ATU, esta interrupción fue breve y el servicio del Corredor Azul pudo restablecerse durante la tarde. La medida generó rechazo entre los conductores informales, quienes consideran que la restricción afecta directamente la ruta que utilizaban para trasladar pasajeros. Por ello, decidieron movilizarse hacia el Centro de Lima y ocupar parte de la vía destinada al transporte público.
La intervención comenzó en ese mismo día y estableció un carril bidireccional exclusivo para los buses del Corredor Azul en el tramo comprendido entre Paseo Colón y el jirón Emilio Fernández. Esta disposición modifica la circulación habitual de vehículos en este sector de las avenidas Arequipa y Garcilaso de la Vega. El objetivo de la ATU es dar prioridad a los buses formales y mejorar la fluidez de sus recorridos, formando parte de las acciones destinadas a reorganizar el tránsito en este eje vial y favorecer a los pasajeros que utilizan el servicio.
Durante la marcha, agentes de la PNP acompañaron el recorrido de los manifestantes para prevenir incidentes y mantener el orden en las avenidas afectadas. La presencia policial se produjo mientras los colectiveros avanzaban hacia el Centro de Lima y el tránsito de los buses formales registraba dificultades.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta