El cierre de su gira mundial Debí tirar más fotos, realizado en el estadio Hiram Bithorn de San Juan, se transformó en un acto político y cultural. Miles de asistentes acompañaron a Bad Bunny, artista nacido en Bayamón, para celebrar la identidad puertorriqueña mientras denunciaba la corrupción, la gentrificación y los cortes de servicios que asolan la isla. El recorrido previo había visitado 22 ciudades en cuatro continentes, pero esta última fecha priorizó lo local desde el primer momento. Tras la banda Chuwi y un video que movilizó a la juventud ante las fallas eléctricas, el escenario se llenó de una enorme bandera monoestrellada bajo la ovación del público.
"Siempre es un honor, un privilegio, una bendición contar con el amor de mi pueblo, con el amor de mi gente. Gracias por estar aquí", declaró el cantante. La noche musical funcionó como un mapa sonoro del Caribe: el tributo a Celia Cruz interpretó “Oye cómo va” junto a las congas de Julito Gastón, mientras Víctor Manuelle se unió para cantar “Mala y peligrosa” y ofrecer una versión de "La vida es un carnaval". También sonó "Baile inolvidable", pieza que alcanzó el número uno en Latin Airplay y consolidada como una de las más destacadas del repertorio reciente. Un momento especial reservó la plena puertorriqueña con Los Pleneros de la Cresta, quienes acompañaron a Bad Bunny en "Café con ron". El grupo agradeció al intérprete por permitirles llevar este género esencial a las 22 ciudades que conformaron el extenso camino de la gira.
Una noche llena de invitados
El cierre de la gira mundial en Puerto Rico se convirtió en un tributo a la identidad local, donde Bad Bunny fue acompañado por figuras clave del reguetón y la salsa. Entre los artistas invitados destacó RaiNao, quien interpretó "Perfumito" junto al intérprete, mientras que Jowell y Randy llenaron de energía la tradicional "casita" con "Safaera", una secuencia que también incluyó "Bichiyal" y "Yo perreo sola". Otro momento inolvidable fue la participación de Rauw Alejandro, quien sorprendió al público cantando "Party" junto a su compañero.
Homenajes históricos marcaron el evento. Allí estuvo Víctor Manuelle, quien versionó "Mala y peligrosa" y luego "La vida es un carnaval", como parte del tributo a la leyenda Celia Cruz. A ellos se sumaron Los Pleneros de la Cresta, quienes llevaron el ritmo de la plena con su tema "Café con ron". Además, el espectáculo contó con dos canciones exclusivas para esta última presentación en la isla: "Rolandito" y "120", sumándose a una noche marcada por ritmos diversos.
La "casita" y el orgullo boricua
Uno de los momentos más esperados fue la reaparición del icónico elemento central de la gira: la "casita". Desde allí, una joven puertorriqueña escogida por el propio artista lanzó el grito "Acho PR es otra cosa", dando paso a nueva secuencia de reguetón y perreo. La puesta en escena estuvo acompañada constantemente por símbolos de identidad.
El público coreó "Yo soy boricua pa' que tú lo sepas" y acompañó al cantante durante diferentes momentos del show. El mensaje social alcanzó uno de sus puntos más fuertes cuando Bad Bunny habló sobre los problemas de servicios básicos que atraviesa la isla antes de interpretar "El apagón". Esta intervención subrayó el compromiso con su tierra natal, transformando el concierto en un acto de reivindicación cultural y política.
"Somos grandes Puerto Rico, somos más que 100 x 35", afirmó Bad Bunny antes de cerrar una gira en la que la identidad de la isla terminó siendo uno de sus principales protagonistas. "No está ni cerca de ser normal que al pueblo todas las noches se le vaya la luz, que haya familias con más de 120/130 días sin agua, eso no es normal", afirmó también el artista. La corrupción no es normal y jamás será justo que un pueblo se acostumbre a ello. A través del personaje de El Sapo Concho, proyectado en las pantallas del estadio, lanzó un mensaje contra la iniciativa turística Esencia: "Déjame decirles que el proyecto se tiene que cancelar pal carajo". Con "El apagón", Bad Bunny convirtió nuevamente la música en una plataforma para hablar de la realidad de su país y reivindicar el orgullo de ser puertorriqueño. El concierto en San Juan puso punto final a Debí tirar más fotos, una gira que llevó al artista por América, Oceanía, Asia y Europa. Este recorrido concluyó en su país natal con un espectáculo que combinó sus mayores éxitos con salsa, plena, reguetón y la participación de algunos de los principales artistas de la música puertorriqueña. Bad Bunny aprovechó el cierre de Debí tirar más fotos para cuestionar el megaproyecto turístico Esencia. Con "El apagón", el artista transformó su escenario en un espacio de denuncia social y celebración cultural, dejando claro que la identidad puertorriqueña es fundamental. El evento marcó el fin de una travesía global que demostró la relevancia internacional del reguetón y la fuerza de las raíces locales frente a desafíos estructurales como la crisis energética y administrativa que atraviesa la isla caribeña.
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