La viceministra de Hidrocarburos, Iris Cárdenas, indicó que el Gobierno espera concretar antes de noviembre los proyectos para ampliar el acceso al gas natural a más de 300.000 nuevos usuarios.

La funcionaria explicó que la iniciativa, que contempla llevar el recurso a 15 ciudades de siete regiones, se encuentra actualmente en una etapa de revisión de las observaciones formuladas por Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin). Durante la XV Conferencia Gas Natural Perú 2026, Cárdenas detalló que la evaluación conjunta realizada por Proinversión, Osinergmin, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Minem culminó el 29 de mayo. Luego, se elaboró el informe que sustenta la adenda y se remitió a las entidades correspondientes.

Aunque las opiniones de ambos organismos no son vinculantes, el ministerio decidió levantar primero las observaciones del regulador antes de enviar el expediente al MEF. Una vez que el Minem complete el levantamiento de observaciones, el expediente será enviado al MEF, que deberá emitir su opinión. Posteriormente, el proceso contempla su paso por la Contraloría General de la República.

El Minemtambién busca reducir de tres o cuatro años a tres meses la evaluación ambiental de actividades de exploración mediante un nuevo instrumento. Proinversión emitió una opinión favorable, mientras que Osinergmin formuló observaciones.

Gas natural: Lima concentra 80% de los hogares conectados

El acceso al gas natural sigue concentrado en Lima. De los 1,6 millones de hogares que cuentan con este servicio en el país, alrededor del 80% está en la capital, según los datos presentados por la viceministra de Hidrocarburos durante la conferencia.

La brecha es más evidente en las regiones productoras. En Cusco, donde se concentra buena parte de las reservas de gas natural, solo cinco hogares cuentan actualmente con el servicio. "Tenemos la deuda pendiente de las regiones de donde proviene el gas natural, principalmente Cusco, donde solo hay cinco hogares", señaló.

 De los 1,6 millones de hogares que cuentan con este servicio en el país, alrededor del 80% está en la capital.

El gas natural representa un pilar central en la matriz energética nacional. Según datos oficiales, estos hidrocarburos responden por el 78% de la producción de energía primaria y cubren el 67% del consumo final. Esta dependencia también se refleja en los ingresos fiscales, ya que han generado más de S/46.000 millones en canon y sobrecanon, monto del cual Cusco concentra más de la mitad gracias a la actividad vinculada al proyecto Camisea.

Pese a este impacto nacional, el acceso no es equitativo. De los 1,6 millones de hogares que ya cuentan con este servicio en todo el país, una cifra alarmante indica que alrededor del 80% está concentrado únicamente en la capital. La ampliación de cobertura busca corregir esta brecha y aprovechar el potencial de los recursos naturales.

Como parte inicial para expandir el servicio, el sector ejecutó un piloto junto al Fondo de Inclusión Social Energético (FISE). Este proyecto contempla una planta de regasificación y la instalación de 25 kilómetros de redes diseñadas para atender a 1.000 familias. Las viviendas beneficiarias recibirán tres puntos de consumo esenciales: para cocinar, calentar agua y calefacción. Actualmente, las acometidas y las instalaciones internas se encuentran en proceso de licitación, mientras el Estado define al operador del servicio.

El plan estratégico para llevar gas natural a otras regiones tiene sus raíces hace unos tres años, cuando Cálidda propuso atender a 15 ciudades distribuidas en siete regiones. La revisión conjunta de este ambicioso proyecto culminó el 29 de mayo y, actualmente, el Gobierno trabaja en las etapas administrativas subsiguientes para su ejecución.

Transporte abre espacio para sustituir el diésel por gas natural

Más allá del uso residencial, el transporte es uno de los principales frentes para ampliar la utilización del gas. Este sector concentra el 54% del consumo energético del país, lo que deja un margen significativo para reducir el uso de diésel, especialmente en vehículos de carga y pasajeros.

La viceministra estimó preliminarmente que la transición hacia este combustible podría reducir en 10% el consumo de diésel, aunque advirtió que esta cifra aún debe ser validada con estimaciones técnicas. Para impulsar esta conversión, el FISE ya contempla mecanismos de apoyo financiero.

A esta alternativa se suma el desarrollo ferroviario, una iniciativa que permitiría trasladar parte del transporte de pasajeros y carga desde sistemas diésel hacia opciones eléctricas, consolidando así un modelo energético más eficiente y sostenible para la región.

Cárdenas detalló que el gas natural juega un rol crucial en la generación eléctrica, aportando un 39% del total. Los hidrocarburos suman el 41%, y su disponibilidad permitió sustituir centrales diésel. Esto ayudó a mantener tarifas competitivas y contener costos energéticos de sectores de alto consumo, como la minería.

Gas natural en Perú

Minem propone reducir plazos de permisos para explorar gas

Ante el crecimiento esperado de la demanda, las reservas aprobadas otorgan al país 13 años de autonomía. Sin embargo, más del 90% de este volumen se concentra en los lotes de Camisea. Esta situación ha impulsado al Minem a buscar nuevas inversiones mediante el fortalecimiento de Perupetro, la reducción de plazos ambientales y la creación de equipos para acompañar cada proyecto.

Uno de los mayores obstáculos son los estudios de impacto ambiental, que pueden tardar entre tres y cuatro años. Para solucionar esto, proponen implementar el IGASPE, un instrumento complementario que podría bajar la evaluación a unos tres meses para ciertas actividades.

Su propuesta incluye que el Estado prepare previamente una línea de base ambiental con datos sobre especies, aire y agua. Así, las empresas solo tendrían que presentar sus proyectos y medidas de mitigación.

"Entonces, de tres a cuatro años en tres meses. Eso es lo primero, para incentivar la exploración", comentó Cárdenas a este medio.

La viceministra aclaró que el objetivo no es bajar estándares ambientales, sino evitar que los inversionistas recolecten durante años información que el Estado puede sistematizar. El IGASPE ya fue enviado al Ministerio del Ambiente (Minam) para su validación oficial.

Infografía sobre reservas de gas

Esta estrategia busca concretar proyectos antes de noviembre para atender a 300.000 usuarios, asegurando así el suministro energético futuro.

A ello se suma la propuesta de crear grupos de trabajo similares al Grupo Técnico Institucional de Camisea, liderados por Perupetro, para acompañar los proyectos de exploración y agilizar los permisos necesarios. El reto para el sector es, por tanto, doble: ampliar el número de usuarios sin descuidar la disponibilidad futura del recurso. Para ello, el Minem busca avanzar simultáneamente en la masificación, la exploración, la reducción de los tiempos de permisos, el desarrollo de infraestructura y la generación de nuevos mercados para el gas natural.

Infraestructura y petroquímica buscan sostener la expansión del gas

Cárdenas advirtió que actualmente existe un solo corredor que transporta el gas desde Cusco hacia los usuarios. Ante esta limitación, el Gobierno considera necesario desarrollar infraestructura adicional para fortalecer la seguridad energética. En ese esquema, la petroquímica aparece como una de las apuestas del Gobierno. El Minem retomó su promoción con el objetivo de que el gas natural no se utilice únicamente para generación eléctrica, sino también para producir bienes con mayor valor agregado.

La estrategia contempla también mejorar las condiciones para las concesiones de distribución. Para ello, el Minem plantea avanzar hacia una tarifa única y promover la presencia de grandes consumidores que funcionen como demandantes ancla. Estos usuarios permitirían generar una demanda estable capaz de contribuir a la sostenibilidad económica de las redes de distribución, especialmente en zonas donde la cantidad inicial de consumidores residenciales todavía es baja.

La eventual instalación de una industria petroquímica podría convertirse, precisamente, en una demanda ancla para las concesiones de distribución y contribuir a hacerlas sostenibles. Así se busca garantizar que el crecimiento del mercado no comprometa la viabilidad financiera de los proyectos de expansión.

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