El descubrimiento podría cambiar la forma de buscar depósitos de minerales críticos, al permitir que los equipos prioricen áreas donde crece Xanthoria elegans en lugar de realizar exploraciones aleatorias y más costosas.

Un equipo de investigación chino descubrió que un liquen de color naranja, identificado como Xanthoria elegans, facilita la localización de depósitos de tierras raras en distintas partes del mundo. Este organismo coloniza preferentemente rocas carbonatitas enriquecidas con estos elementos, un hallazgo publicado el 27 de julio en la revista Economic Geology. Representa la segunda vez que científicos de China identifican un indicador biológico para la exploración mineral, sucediendo a la hierba de cobre en la década de 1950.

El profesor Li Yang, de la Universidad de Pekín y la Academia China de Ciencias, explicó que la coloración del liquen proviene de su propio organismo. "Por eso es un indicador tan fiable, porque se puede ver desde lejos", afirmó. Los expertos detectaron su presencia en 57 de las 67 rocas carbonatitas cartografiadas en la zona minera de Bayan Obo, el mayor yacimiento de tierras raras del planeta, mientras que su aparición en granito, arenisca o cuarcita fue menor al 1%.

El análisis químico confirmó que Xanthoria elegans contiene entre 3.500 y 17.000 partes por millón de elementos de tierras raras. Esa concentración varía en proporción directa con la riqueza mineral de la roca que lo sostiene. Los líquenes adheridos a carbonatitas con mayor mineralización presentaron niveles más altos que aquellos que crecen sobre sustratos estériles o alterados, consolidando al liquen naranja como una herramienta clave para señalar depósitos minerales.

El color marrón anaranjado que destaca sobre la piedra opaca permite una detección visual rápida del liquen Xanthoria elegans. Aunque aún no se conoce por qué este organismo prefiere estas rocas, los datos sugieren un comportamiento global. Los científicos ya reportaron avistamientos similares en las altas montañas de Kunlun Occidental, lo que indica que el fenómeno trasciende al yacimiento de Bayan Obo. Gracias a esto, la búsqueda de minerales críticos para la transición energética podría volverse más rápida, económica y menos invasiva con respecto al ambiente.

Drones y teledetección para mapear grandes áreas

Para aprovechar esta característica cromática, los investigadores proponen combinarla con vehículos aéreos no tripulados y teledetección hiperespectral. El uso de cámaras montadas en drones permitiría rastrear la firma del liquen desde el aire. De ese modo, los equipos de prospección podrían concentrarse en terrenos específicos sin necesidad de recorrer grandes superficies a ciegas. “Una vez que lo encontremos, podremos priorizar el muestreo, lo que aumenta significativamente la probabilidad de encontrar yacimientos en comparación con la búsqueda aleatoria”, sostuvo Li. Esta estrategia tecnológica optimiza el esfuerzo humano y maximiza las oportunidades de éxito en la exploración minera a escala planetaria.

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