El LS 6, una lancha rápida de la Kriegsmarine, fue identificada tras un exhaustivo análisis de documentos militares alemanes y exploración cinematográfica en 2013.
Este vestigio bélico permaneció oculto durante más de ocho décadas en el fondo del mar Jónico, frente a la costa occidental de Grecia. Su localización cerró una pesquisa iniciada a partir de documentos militares alemanes y seguida por historiadores y especialistas en exploración subacuática, según la reconstrucción publicada por WW2Wrecks.
La embarcación conserva gran parte de su estructura original y podría ser el único ejemplar superviviente de los Leichte Schnellboote, una inusual clase de naves ligeras desarrollada para operaciones especiales, de acuerdo con Greek Reporter.
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¿Cómo hallaron los restos del buque alemán de la Segunda Guerra Mundial tras 13 años de búsqueda?
En 2013, el historiador naval alemán Peter Schenk descubrió en los archivos de Friburgo un informe clave sobre el hundimiento de una embarcación de la Kriegsmarine. El documento ubicaba el naufragio frente a Préveza a más de 90 metros de profundidad, pista que permitió a los investigadores Vasilis Mentogiannis y Giorgos Karelas trazar la última ruta de la nave.
El especialista Dimitris Giannoulatos detectó mediante sonar un objetivo a 96 metros dentro del área delimitada. Ante ese hallazgo, el investigador Karelas afirmó que "la construcción de aluminio y las inusuales circunstancias de su pérdida [...] me convencieron de que era un objetivo extraordinario". Para extender el tiempo de inmersión, el equipo técnico AegeanTec desplegó una expedición con recicladores de circuito cerrado. Los buzos marinos Giourgas y Vasilis Spyropoulos descendieron hasta el lecho arenoso y registraron la estructura erguida allí. Los motores diésel Junkers Jumo 205, la forma de la popa y el cable de remolque en la proa confirmaron la identidad del LS 6 el 1 de agosto de 2026, según corroboró WW2Wrecks. ¿Por qué el naufragio de la lancha alemana se conserva casi intacto? El excelente estado de la embarcación se debe a la naturaleza de su hundimiento. Tras sufrir daños por detonaciones cercanas en un ataque aéreo de septiembre de 1943, el remolque para su reparación amplió las fisuras de la estructura, lo que permitió la entrada progresiva de agua y un paulatino descenso. La revista especializada Divernet destaca que "el casco no recibió un impacto directo que la destruyera", lo que facilitó su preservación en el fondo marino. Este proceso de hundimiento lento, lejos de destruir el buque, actuó como una cápsula del tiempo, protegiéndolo de las corrientes y la erosión inmediata que suelen afectar a otros restos navales. La combinación de materiales resistentes y una caída controlada explica por qué hoy es posible observar detalles técnicos específicos tras más de ocho décadas sumergido en las profundidades del océano.A pesar de ocho décadas sumergidas, la silueta del buque alemán conserva una cohesión excepcional. Al impactar verticalmente contra el lecho arenoso, logró evitar un choque devastador. Aunque organismos marinos lo convirtieron en un arrecife artificial, elementos clave como la superestructura y los compartimentos de motores siguen reconocibles.
Esta embarcación de 12 metros de eslora y 12 toneladas integraba una aleación de aluminio inspirada en Dornier, adaptada para misiones antisubmarinas con cargas de profundidad. Su valor histórico radica en su rareza para estudiar la ingeniería naval germana. A causa de las leyes locales, "las autoridades griegas protegen como monumentos los pecios de más de 50 años", motivo por el cual la ubicación exacta no ha sido divulgada, según Divernet.
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