El fenómeno de El Niño golpeará con mayor fuerza en marzo y abril de 2027, concentrando el riesgo en diez regiones del país. Según proyecciones del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), más de 1,2 millones de peruanos podrían quedar expuestos a inundaciones, huaicos y deslizamientos.
La alerta es urgente porque el tiempo para implementar medidas efectivas es limitado. Del total estimado de 1.248.412 personas damnificadas o afectadas, la gran mayoría, 1.036.087 individuos, enfrentarían inundaciones. Una cifra menor, 212.325 habitantes, tendría que lidiar con el peligro de huaicos y deslizamientos. La proyección abarca a Piura, Lambayeque, La Libertad, Ucayali, Lima Metropolitana y Provincias, Áncash, Tumbes, Huánuco, Cajamarca y Arequipa.
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El impacto económico sería severo en el norte del país. Piura, Lambayeque y La Libertad reúnen 667.757 potenciales afectados, sectores clave para la agroexportación. Productos como mango, arándano, palta, banano y arroz podrían verse perjudicados por inundaciones o interrupciones en las vías de transporte.
Además, la afectación alcanzaría a la pesca y el turismo, generando consecuencias graves tanto para las familias ubicadas en zonas vulnerables como para la economía regional. Como advierten expertos, el escenario pone bajo especial atención a estas diez regiones donde se concentra la mayor cantidad de personas expuestas al fenómeno.
¿Cuáles son las regiones con mayor población en riesgo por El Niño?
El tiempo para prevenir es limitado
Juan Manuel Benites, exministro de Agricultura que lideró las acciones durante el fenómeno de 2015, advirtió que la prevención debe ejecutarse antes del inicio de las lluvias. "No hay que esperar a las lluvias, sino que desde ahora hay que tener un plan de acción", señaló. Entre las medidas prioritarias se encuentran la limpieza de cauces y drenes, la instalación de motobombas en puntos críticos, la preparación de equipos de rescate y la habilitación de refugios temporales.
Jorge Chávez Cresta, exjefe del Indeci, pidió priorizar las zonas donde las precipitaciones suelen generar mayores emergencias, principalmente en el norte. El especialista puso énfasis en el estado del drenaje y alcantarillado, debido a que estos sistemas suelen colapsar durante episodios de lluvias intensas.
Marzo y abril de 2027 generan mayor preocupación
Aunque el país se encuentra actualmente en fase de preparación, especialistas han advertido que marzo y abril de 2027 podrían convertirse en uno de los periodos más críticos. La preocupación surge porque, en condiciones normales, las lluvias deberían comenzar a disminuir durante esos meses. Sin embargo, la presencia del fenómeno de El Niño podría alterar ese comportamiento y provocar precipitaciones más intensas o prolongadas.
Ana María Jaimes, vocera del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), señaló anteriormente que este escenario también podría incrementar la ocurrencia de deslizamientos, huaicos y caída de rocas, especialmente en zonas de ladera. Estos riesgos se agudizan cuando el sistema de drenaje falla ante volúmenes de agua superiores a lo esperado.
La combinación de lluvias atípicas con infraestructuras que no están preparadas para resistir tal presión aumenta la vulnerabilidad de las comunidades, especialmente en áreas costeras y zonas altas donde la topografía favorece el deslizamiento de tierra. Por ello, la coordinación entre entidades es vital para mitigar los impactos antes de que la temporada crítica comience.
La alerta temprana debe ser constante, ya que un mal manejo de las aguas pluviales puede derivar en emergencias mayores y costosas. La experiencia pasada demuestra que la preparación adecuada salva vidas y protege infraestructura pública frente a eventos climáticos extremos como el Niño.
El fenómeno El Niño se perfila como una amenaza masiva que podría afectar a más de 1,2 millones de personas si los escenarios previstos se concretan. Según la proyección de Indeci, el impacto no se limita a unas cuantas localidades, sino que abarca regiones enteras donde podrían materializarse desastres naturales graves. Entre los peligros principales figuran inundaciones en zonas cercanas a ríos y sectores urbanos con drenaje deficiente, así como huaicos y deslizamientos en quebradas y laderas. Ante esta realidad, el Gobierno ha autorizado una transferencia de más de S/179 millones a la Autoridad Nacional del Agua (ANA) para intervenir 70 puntos críticos e instalar barreras dinámicas en zonas de alto riesgo. Sin embargo, el reto de las autoridades será ejecutar estas medidas antes de que se intensifiquen las precipitaciones. Chávez Cresta recordó que existen 569 puntos críticos identificados y advirtió que el tiempo para actuar es cada vez menor: "Solo tenemos septiembre, octubre y noviembre, tres meses antes de que empiecen las lluvias", sostuvo. Además del riesgo hidrológico, la presencia del fenómeno climático podría elevar la probabilidad de caída de rocas en áreas con pendientes pronunciadas e interrumpir carreteras y puentes, afectando el transporte y abastecimiento. También se prevén pérdidas agrícolas por daños directos a cultivos y zonas de producción. Con 569 puntos críticos ya señalados, la ventana de oportunidad para ejecutar grandes obras de infraestructura es limitada. La urgencia es inminente, pues solo quedan tres meses para preparar el terreno antes del inicio de las lluvias estacionales que marcarán el comportamiento del clima en los próximos meses.
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