El empresario taiwanés relata cómo entregó más de S/260.000 por 13 kilos de supuesto oro

Un empresario taiwanés residente en Perú denunció haber sido víctima de una millonaria estafa. El caso se originó cuando un ciudadano asiático, que trabajaba en una constructora china y llevaba siete meses en el país, se acercó al restaurante que él administra junto a su esposa, Mariluz Soto Rojas. Para ganar la confianza del afectado, el hombre aprovechó saber que había alguien en el local que hablara mandarín para iniciar la conversación.

Su propuesta fue audaz: aseguró haber encontrado objetos de oro durante una excavación y preguntó si podían ayudarle a enviarlos a China. Para convencer al empresario, mostró una pequeña muestra que posteriormente fue llevada a una joyería en San Borja, donde, según los denunciantes, fue identificada como oro. Sin embargo, tras realizar el pago de US$80.000, aproximadamente S/268,590 por 13 kilos del material, la pareja descubrió que se trataba en realidad de cobre.

Ahora, la denuncia presentada ante la Dirincri solicita la revisión de cámaras de seguridad en San Borja para identificar al estafador, quien podría tener residencia en Perú. La pareja afirma que el estafador les aseguró haber encontrado el material mientras realizaba trabajos de excavación, una historia que parecía creíble hasta que descubrieron la magnitud del fraude.

Mariluz Soto Rojas, esposa del empresario afectado, relata en una entrevista con 24 Horas el modus operandi del fraude: «Él le dice que trabaja aquí en una constructora china y quería mandar esas piezas de oro. Mi esposo le dice que eso no se puede mandar, intercambian números y viene al día siguiente con todo esto (…) En ese transcurso de camino a la joyería seguro nos ha hecho el cambiazo este delincuente». El estafador, un ciudadano asiático, se acercó al negocio del empresario y lo convenció mostrando una muestra de lo que presentaba como oro. Con todo eso, mi esposo entra en confianza, más que todo porque era asiático y por su cultura. Él le ha creído. Eran 80.000 dólares con lo que nos estafó», manifestó Soto Rojas.

El estafador, un ciudadano asiático, se acercó al negocio del empresario y lo convenció mostrando una muestra de lo que presentaba como oro

En la joyería él sacó el material correcto. Ante este suceso millonario, los denunciantes solicitaron que se revisen las cámaras de seguridad instaladas en San Borja para intentar obtener imágenes que permitan identificar al hombre señalado y denunciar ante la División de Investigación Criminal (Dirincri), específicamente en el área encargada de investigar estafas. «Pido a la Municipalidad de San Borja que por favor nos brinde el reconocimiento facial de las cámaras de seguridad», sentenció Soto Rojas, quien añadió: «En el video que me han dado no sale nada». La sospecha de residencia local es fuerte; los paisanos con los que hemos conversados nos cuentan que también han sido estafados bajo la misma modalidad hace 8 años. Esta recurrente táctica criminal sugiere una red organizada o individuos que aprovechan las similitudes culturales para engañar a víctimas asiáticas en el país.

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