Lluvias intensas pueden causar desbordes, huaicos y deslizamientos que complican la potabilización del agua
Más de 500.000 conexiones de agua potable y saneamiento, administradas por las empresas prestadoras de servicios (EPS), se encuentran expuestas a posibles inundaciones debido al fenómeno El Niño, según advirtió la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass).
Según Agustín Basauri, vocero técnico de la entidad, estos puntos vulnerables fueron identificados en cinco departamentos de la costa norte: Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y la zona costera de Áncash. Se trata de conexiones ubicadas en zonas susceptibles a inundaciones que requieren atención preventiva inmediata.
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Entre los principales riesgos se encuentran las conexiones y componentes de los sistemas ubicados cerca de cuencas ciegas, como ocurre en Piura, así como en sectores expuestos a inundaciones por lluvias intensas y desbordes, tal como sucede en Chiclayo. El colapso del sistema de alcantarillado también es una preocupación mayor.
Lluvias fuertes podrían restringir el abastecimiento
La llegada de lluvias puede activar quebradas y cuencas generando huaicos e inundaciones que, a su vez, incrementan considerablemente la turbiedad del agua que llega a las plantas de tratamiento. Esto podría restringir el abastecimiento en varias ciudades afectando directamente la calidad del servicio.
A ello se suma un problema estructural: varias ciudades del norte carecen de sistemas adecuados de drenaje pluvial. De acuerdo con la Sunass, las aguas de lluvia ingresan al alcantarillado, provocando su colapso y generando inundaciones con aguas residuales. Ante esta situación, las EPS enfrentarían dificultades para captar y potabilizar el recurso, lo que ocasionaría restricciones en el abastecimiento para determinados sectores. Además, si algún componente de la infraestructura resulta dañado por lluvias o huaicos, las empresas deberán ejecutar reparaciones urgentes para restablecer el servicio.
El impacto también alcanza a zonas del sur. El fenómeno no solo representa un riesgo por exceso de lluvias; en algunas regiones, las previsiones apuntan a un déficit hídrico. Esto generaría un desequilibrio entre la demanda y la disponibilidad del recurso, obligando posiblemente a restringir los horarios de abastecimiento.
Las zonas comprendidas en este escenario son Cusco, Puno, Arequipa, Moquegua, Tacna, Ayacucho y Huancavelica. En estos departamentos, una menor cantidad de precipitaciones podría disminuir el caudal de las fuentes superficiales o el nivel de las aguas subterráneas.
Basauri señaló que se modificó el Reglamento General de Tarifas, permitiendo ahora a las EPS destinar recursos del cobro de tarifas hacia acciones de prevención frente a desastres. Esta opción, antes limitada casi exclusivamente a la atención de emergencias tras ocurrir, busca fortalecer la preparación proactiva. Ante una eventual escasez por el fenómeno El Niño, la Sunass recomienda que las empresas determinen con anticipación si sus fuentes son superficiales o subterráneas para habilitar alternativas ante reducciones en la disponibilidad hídrica.
Entre las medidas se incluyen la habilitación de nuevos pozos o el uso de fuentes privadas. Si estas no logran cubrir la demanda, se tendría que implementar el abastecimiento mediante fuentes alternativas y camiones cisterna para atender a las zonas que no puedan recibir agua de manera regular por medio de las redes existentes.
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