Serguéi Boitsov desafió el cielo a −59 °C al alcanzar velocidades de hasta 501 km/h en su descenso. La caída libre duró exactamente 7 minutos y 19 segundos, marcando un hito histórico.

El paracaidista ruso Serguéi Boitsov convirtió su anhelo personal en una hazaña aérea al elevarse sobre los montes de Altái. Este deporte exigente requirió resistencia física y preparación especializada para culminar con un salto sin precedentes desde la cesta abierta de un globo aerostático. La travesía se realizó el 22 de agosto de 2026, en el marco del Día de la Bandera Nacional de Rusia y la antesala del Festival Internacional de la Juventud. Al concluir la hazaña, Boitsov confirmó el éxito en su cuenta oficial de Facebook: "Cumplí mi sueño y establecí un nuevo récord mundial".

La operación inició en las estribaciones de Altái, donde el globo ascendió progresivamente hasta alcanzar la altitud fijada. Tras validar las condiciones térmicas y recibir autorización desde la cúpula de control, el atleta exclamó: "Estoy listo, allá voy", previo a arrojarse al vacío exterior. Un despliegue de 20 cámaras transmitió la hazaña en vivo mediante la plataforma del Festival Internacional de la Juventud, según detalló el medio regional Amic.

El paracaidista ruso Boitsov rompió un récord histórico al saltar desde los 11.551 metros, una cifra que supera en 1.491 metros el anterior logro de deportistas polacos registrado a los 10.060 metros. A diferencia de misiones estratosféricas, este hito se caracterizó por partir desde una cesta abierta cerca de la tropopausa, utilizando un aerostato convencional de aire caliente según reportaron las plataformas Fontanka y Snob. Durante el desplome en picado que duró 150 segundos, alcanzó los 501 km/h rodeado por temperaturas extremas de −59 °C; la drástica reducción en la densidad del aire obligó a emplear vestimenta con aislamiento térmico e indumentaria equipada con soporte autónomo de oxígeno. Boitsov accionó el paracaídas principal a 1.565 metros del terreno, completando un descenso controlado que duró 4 minutos y 49 segundos hasta tocar tierra en el distrito de Ust-Kalmanski. El trayecto global sumó un registro exacto de 7 minutos con 19 segundos sin registrar contratiempos físicos, certificó el diario ruso Izvestia. Aunque los organizadores informaron la hazaña como marca histórica, el logro aún requiere la ratificación de la Federación Aeronáutica Internacional (FAI).

El deportista ruso Boitsov logró la mayor altitud de descenso tras lanzarse desde un aerostato convencional de aire caliente a 11.551 metros. Esta cifra superó por 1.491 metros el registro previo de deportistas polacos, de 10.060 metros. Aunque los organizadores informaron la hazaña como marca histórica, el logro aún requiere la ratificación de la Federación Aeronáutica Internacional (FAI). A diferencia de las misiones estratosféricas, este hito radica en partir desde una cesta abierta cerca de la tropopausa.

La Federación Aeronáutica Internacional reconoce a Felix Baumgartner, el austríaco que en 2012 descendió desde una cápsula presurizada a 38.969,4 metros. En su salto, el atleta alcanzó 1.357,6 kilómetros por hora —Mach 1,25— para convertirse en el primer ser humano en superar la barrera del sonido en caída libre sin propulsión. La entidad aeronáutica conserva vigentes sus registros de velocidad vertical y distancia recorrida sin paracaídas auxiliar. Felix Baumgartner

Por otro lado, la mayor altura de salida oficialmente validada pertenece al estadounidense Alan Eustace. En 2014, el paracaidista se desprendió de un globo de helio a 41.422 metros y llegó a 1.320 kilómetros por hora antes de recorrer 37.623 metros para desplegar su equipo principal. "Aquella misión requirió cuatro años de preparación y más de 200 pruebas", según la FAI. Para mantener la estabilidad, la expedición empleó un dispositivo de frenado o drogue en el descenso.

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