Ximena Cantuarias, productora con una carrera que unió a América Televisión, Telemundo, Azteca y Sony, regresa ahora al Perú. Tras décadas gestionando éxitos como
“Buscando a Frida” y
“La Reina del Sur”, su mirada se dirige a casa con una misión clara: transformar a nuestro país en un polo de producción audiovisual para Latinoamérica. Después de más de 30 años, su propósito ha evolucionado; ya no busca solo oportunidades personales, sino dejar un legado que ayude a las nuevas generaciones.
“Lo mucho o lo poco que tenía que hacer, siento que ya lo hice. He tenido grandes oportunidades y experiencias increíbles a lo largo de mi carrera. Ahora quiero compartir parte de lo aprendido, apoyar a las nuevas generaciones y aportar también a mi país”, asegura Cantuarias con claridad.
Sus inicios en el medio fueron decisivos. Cuando trabajaba en América Televisión, fungió como la mano derecha de Marisol Crousillat. Por esos años,
“Laura en América” comenzó a venderse a Telemundo, y ella acompañó a Laura Bozzo en sus viajes promocionales por el mundo. Fue así como los ejecutivos de la cadena estadounidense empezaron a conocer su labor detrás de cámaras.
“Laura tiene un carácter muy explosivo, pero logré tener con ella una relación de mucho respeto y cariño. Empecé a viajar mucho con ella y entonces los ejecutivos de Telemundo me conocieron”, recuerda con nostalgia.
A finales del 2000, cuando la cadena estadounidense adquirió los derechos del programa, llegó una propuesta que cambiaría el rumbo de su carrera profesional. “Me dijeron: ‘Tú conoces mejor que nadie a Laura y entiendes de gerencia. Encárgate de la compañía que queremos crear en Perú para producir el programa’”, relata. Esa invitación marcó el inicio de su etapa internacional, consolidando una trayectoria que hoy vuelve con fuerza al origen para impulsar la industria local desde una perspectiva más estratégica y colaborativa.
Ximena Cantuarias se convirtió en pieza clave para Telemundo en Perú, donde levantó la operación desde cero. «Creamos la compañía, implementamos todo y nos trajimos a más de cien personas de América TV», recuerda sobre aquel inicio. Sin embargo, un año después, el escenario cambió drásticamente. En julio de 2002, Laura Bozzo quedó bajo arresto domiciliario, sumiendo a la producción en una etapa marcada por la incertidumbre. «Fueron tres años muy duros, muy complicados», señala.
A pesar de ello, aquella crisis terminó preparándola para el siguiente desafío. Cuando Telemundo desarrolló sus estudios de ficción en Miami, le propusieron trasladarse para ayudar a estructurar los equipos y procesos allí. Cantuarias decidió prepararse activamente: hizo un diplomado, pasó por las oficinas de Telemundo y NBC en Los Ángeles para conocer sus procesos internos antes de instalarse en Florida y trabajar en la organización de los nuevos estudios.
Poco después surgió otro destino: México. En 2007 se mudó para participar en la apertura de los estudios de producción de la cadena. Dos años después, la crisis económica en Estados Unidos llevó a la compañía a cerrar la operación mexicana y pedirle que regresara a Miami. Pero ella decidió quedarse firmemente en el país azteca.
Finalmente, «Renuncié a Telemundo, negocié mi salida y me salí a producir», recuerda. Hace más de dos décadas, Ximena Cantuarias fue contra los designios de su padre, al estudiar Ciencias de la Comunicación y no Derecho como era la tradición familiar, y hoy lo llena de orgullo.
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