Según una investigación conjunta entre la Fiscalía Especializada en Ciberdelincuencia y la Policía Nacional del Perú (PNP), se ha desmantelado una red que manipulaba tarjetas de la Línea 1 del Metro de Lima. La operación, que funcionó bajo el control de agentes de la División de Seguridad Ferroviaria, habría provocado pérdidas anuales superiores a S/10 millones. Los investigadores indican que cuatro efectivos policiales habrían recibido pagos para facilitar las actividades de vendedores informales en seis estaciones estratégicas.

El esquema operaba con tarjetas adulteradas que mostraban saldos ficticios de hasta S/900, rompiendo el límite oficial del sistema de transporte, que es de solo S/100. Estos denominados "salderos" validaban el ingreso en los torniquetes a cambio de entre S/2 y S/2.50 por usuario.

La estructura criminal organizaba funciones específicas para maximizar las ganancias: se asignaban responsables para la distribución de las tarjetas, el cobro directo a los pasajeros y la manipulación informática de los dispositivos. El dinero recaudado mediante esta modalidad era entregado directamente a la organización criminal. De acuerdo con lo expuesto en la investigación fiscal, lograron controlar la actividad informal en seis puntos clave de la Línea 1 mediante una combinación de funciones operativas y presuntos pagos a efectivos policiales.

Investigación sobre fraude en el Metro de Lima

Una investigación fiscal liderada por la fiscal Paola Charaja, bajo el amparo de la Fiscalía Especializada en Ciberdelincuencia, desmanteló una compleja red que operaba con tarjetas adulteradas en estaciones de la Línea 1 del Metro. El perjuicio económico anual se estima en S/10 millones y el encapuchado principal fue identificado como Miguel Ángel Goyeneche Bravo, apodado «Cojo». Este operador central coordinaba las plazas de venta y los flujos de dinero.
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El esquema criminal no solo dependía de salderos, sino también de una presunta protección policial. Según las pesquisas, cuatro agentes de la División de Seguridad Ferroviaria de la PNP habrían recibido cerca de S/1.000 diarios para omitir sus labores de fiscalización y evitar intervenciones contra los vendedores informales.

Una investigación fiscal reveló una organización de 'salderos' que operaba con tarjetas adulteradas en estaciones de la Línea 1 del Metro. El perjuicio llegaría a S/10 millones al año y cuatro policías habrían brindado protección a la red a cambio de pagos.
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— Cuarto Poder (@Cuarto_Poder) August 24, 2026

Sharik Gómez Vargas, vinculada a la recolección de fondos, declaró ante las autoridades que efectuaba pagos semanales a los policías por montos que oscilarían entre S/870 y S/1.570. Algunas entregas, según su testimonio, se realizaban dentro de los ascensores de las estaciones para evitar ser interceptadas. La organización habría utilizado esta red de protección para mantener sus operaciones en los accesos del Metro de Lima, permitiendo la continuidad del fraude.

La investigación permitió identificar tanto a los encargados de los cobros como a quienes tenían funciones relacionadas con la adulteración de las tarjetas y la coordinación de los puntos de venta.

Policías estarían involucrados en presunta red de fraude en la Línea 1 del Metro de Lima. Foto: Cuarto Poder

Manipulación de tarjetas

Otro de los investigados es Miller Correa Cachique, alias “Charapa”, quien trabajaba como agente de seguridad privada en la Línea 1 del Metro de Lima. Según el coronel José Montero, de la Dirincri, habría aprovechado su posición para modificar los datos almacenados en las tarjetas.

Correa habría utilizado una laptop, tres lectores electrónicos y los programas MCT y FK para alterar los dispositivos. Durante el registro de su vivienda, la Policía incautó 1.280 tarjetas adulteradas y S/5.000 en efectivo, de acuerdo con la información difundida por Cuarto Poder.

Pese a la captura de los principales integrantes de la presunta red y al decomiso del material utilizado para adulterar las tarjetas, la actividad de los llamados “salderos” todavía se registra en algunos accesos del Metro de Lima. Las largas filas en los puntos oficiales de recarga favorecen la presencia de operadores informales que ofrecen validar pasajes a cambio de dinero.

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