Sin luna de miel. A menos de un mes de asumir su cargo, la presidenta Keiko Fujimori ya enfrenta cuestionamientos por el auge de la inseguridad ciudadana. Cada día se reporta que son baleados choferes de buses. Para el experto en seguridad y exministro del Interior Rubén Vargas, la actual gestión está aplicando recetas fracasadas.
Ante la pregunta sobre si la estrategia de militarizar la lucha contra el crimen es un error, Vargas responde: «Considero que, después de más de veinte días de gobierno, el llamado Plan Escudo ha fracasado...». Explica que el objetivo central era enfrentar extorsiones y evitar asesinatos a conductores, pero nada de eso se cumplió; al contrario, esos delitos arrecian.
Keiko Fujimori pide paciencia, asegurando que esta vez será diferente. Sin embargo, Vargas argumenta que no se puede esperar con fórmulas que ya sabemos que fallaron: «El Plan Escudo es la continuación de lo que se hizo durante el gobierno de Boluarte y Jerí».
Respecto al crecimiento del crimen organizado, que a diario balea buses de pasajeros, el experto advierte: «Yo digo que estamos en una especie de cuenta regresiva y la criminalidad en el Perú se está mexicanizando».
A pesar de tener mayores expectativas sobre esta lucha contra la delincuencia, Vargas considera urgente rectificar. Involucrar a las Fuerzas Armadas para combatir extorsiones indica un desconocimiento de la naturaleza del problema. ¿Poner militares dentro de los buses funcionará? Según él, es un claro indicativo de que no entienden el conflicto: «Solamente en Lima hay veinte mil buses formales y otro tanto de informales, ¿tenemos veinte mil efectivos de las Fuerzas Armadas para cada unidad?».
LA FUERZA AÉREA, LA MARINA Y EL EJÉRCITO
Las Fuerzas Armadas van a participar en la lucha contra el crimen organizado, pero ¿cuál debe ser su función?
Rubén Vargas advierte a Keiko Fujimori que se necesita una estrategia clara para el combate al crimen, señalando que actualmente solo se ha replicado el fracaso del gobierno de Dina Boluarte. Ante esta situación, afirma que en materia de seguridad no hay acciones efectivas: se han definido objetivos pero falta definir cómo ejecutarlos. Para Vargas, esto evidencia un serio problema de conducción política y gestión. Para enfrentar este desborde criminal, Vargas propone usar todos los recursos disponibles ante lo que describe como una gran emergencia en cuenta regresiva. Su plan implica roles específicos para cada institución: la Fuerza Aérea debe interdictar aviones que ingresan al Vraem; la Marina tiene la responsabilidad de controlar ríos navegables por donde transitan insumos químicos, cocaína y minería ilegal; y el Ejército debe custodiar las fronteras donde operan contrabandistas y bienes falsificados. Sobre la participación militar en zonas urbanas, Vargas admite que puede ser una excepción, específicamente para custodiar los penales como un círculo externo que controle el ingreso. Sin embargo, el foco principal debe estar en la inteligencia. Diversos analistas señalan falta de datos precisos, pero el exdiputado sostiene que la raíz del problema no es solo técnica, sino política y de gestión. En este contexto, Vargas sugiere una colaboración más cercana entre la Policía y Meta (Facebook), considerando que una oficina de esta empresa en Perú podría ser útil. Además, aboga por un cambio inmediato en la conducción policial. Considera que la presidenta, en su condición de jefa suprema de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, junto con el ministro del Interior, deben pedirle la renuncia al general Arriola. Según él, bajo la nueva ley vigente, el general tendría que presentar esa dimisión, lo cual es legal. Respecto a la designación de César Astudillo como nuevo ministro del Interior, Vargas recalca que se requiere decisión política y una estrategia definida. Necesitan un funcionario que vaya alineado con esos objetivos. Aunque menciona que el general Astudillo es de confianza de la presidenta, lo crucial es su capacidad para actuar en esa línea estratégica. Finalmente, responde a las críticas que dicen Keiko Fujimori "se preparó más de quince años para la Presidencia y ahora no sabe qué hacer". Su postura es tajante: si en seguridad se está viendo la continuación de un modelo fallido sin ejecución real, entonces efectivamente hay una desconexión entre la planificación y la acción. Lo que falta son soluciones radicales frente al crimen organizado.
SOLUCIONES RADICALES Y EL APOYO INTERNACIONAL
Rubén Vargas, al ser consultado por Trome sobre el principal consejo que le daría a Keiko Fujimori si la asesorara, fue directo: «Soluciones radicales frente al crimen, pasa por cambiar el comando policial, tener una estrategia clara y asegurarse de que el presupuesto de inteligencia llegue a la gente de inteligencia y no se quede en el camino».
El ex fiscal cuestionó también las semanas de Keiko Fujimori en el poder. «Sin duda, esperábamos respuestas mucho más claras y acciones mucho más directas y firmes», señaló Vargas. En materia de seguridad, lo que observamos son tiros al aire.
Sobre la ayuda internacional, Vargas opinó: «Es muy positivo». Sin embargo, añadió que esa asistencia del FBI ha estado históricamente enfocada en la Policía. Lo que realmente necesitamos es una traducción de ese apoyo hacia un mayor acercamiento a tecnologías nuevas para enfrentar eficazmente al crimen organizado.
Vargas analizó las economías ilegales —minería, narcotráfico y trata— que ahora cuentan con representantes en el Congreso. «Las economías ilegales pueden crecer solo si tienen la complicidad de funcionarios corruptos», afirmó. Según él, en Perú estas actividades han crecido de manera geométrica debido a niveles de corrupción. Ese crecimiento se expresa en una penetración profunda en el aparato estatal y político.
Sobre la composición del Congreso, Vargas defendió la presencia de Yenifer Paredes, cuñada de Pedro Castillo, como presidenta de la Comisión de Energía y Minas. «Es una representante elegida en una jurisdicción y hay un partido político que la designó», explicó. Consideró que esto forma parte de los juegos democráticos.
Mencionó también a Catherin Palomino, conocida como la 'visitadora' de Castillo, ahora en la Comisión de Justicia. «Son personajes que fueron elegidos y se deben a un elector», aclaró Vargas, señalando que esto es parte de las reglas del juego propio del Congreso.
Finalmente, abordó el caso de Jorge Nieto, quien pactó con Juntos por el Perú en lugar de mantenerse en el centro político. «Jorge Nieto es del centro en términos ideológicos», reconoció Vargas. Añadió que su decisión implica no ser parte del Gobierno y estar en un bloque de oposición, lo cual es parte de la lógica política del Congreso.
En su mensaje, Rubén Vargas exige soluciones radicales frente al crimen y define el rol de los ministros en un eventual gobierno de Keiko Fujimori. Para enfrentar la inseguridad, César Astudillo, del Interior, debe cambiar el comando policial e implementar una estrategia real. Elmer Cuba, de Economía, asignará más presupuesto a la Policía, mientras que Carlos Espá, de Relaciones Exteriores, trabajará por recuperar las relaciones con todos los países, incluido Venezuela, y consolidar el vínculo con Estados Unidos. Guillermo Shinno, en Energía y Minas, necesita articular una estrategia clara para formalizar la minería no formal. Juan Sheput debe priorizar la recuperación de EsSalud, y Rafael Rey se enfocará en atender las urgencias derivadas del fenómeno El Niño. Por su parte, Mauricio Arnillas, de Vivienda, debe concentrarse en los servicios básicos como el agua y saneamiento. Luis Dyer, de Salud, dejará de obsesionarse con diagnósticos para centrarse en la atención a los afectados por El Niño, una tarea que también le compete a Rafael Belaunde, de Defensa, quien articulará toda la logística de las Fuerzas Armadas para el desastre climático. Alberto Beingolea, de Cultura, deberá defender sus fueros institucionales.
En cuanto al rol de los ex candidatos durante ese gobierno, Jorge Nieto seguirá jugando su papel de opositor desde fuera del poder. Pedro Castillo intentará salir en libertad para convertirse en la voz de la calle. Roberto Sánchez se perdería sin el sombrero que lo representa; Vladimir Cerrón debería volver a ejercer su profesión médica; Ricardo Belmont debe cuidar su salud y Antauro Humala regresar con su psiquiatra. Rafael López Aliaga necesita definir sus objetivos políticos, mientras que Alfonso López Chau mantendrá su posición firme de opositor. Estas son las directrices planteadas por Vargas para un escenario hipotético, donde cada figura tendría tareas específicas según sus áreas de influencia y trayectoria política actual. La propuesta busca organizar el caos mediante asignaciones claras de responsabilidades en temas críticos como seguridad, economía, salud y relaciones internacionales, asegurando que la gestión pública se enfoque en soluciones tangibles más que en discursos vacíos o intereses personales.

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