El rover Curiosity de Marte encontró unas extrañas formaciones poligonales en su superficie.
La superficie de Marte conserva algunas de las huellas más antiguas de la historia del planeta. A diferencia de la Tierra, el planeta rojo carece de procesos como la tectónica de placas y una actividad volcánica capaz de remodelar grandes extensiones de terreno. Por ello, muchas de sus formaciones pueden conservar señales de condiciones que existieron hace miles de millones de años.
Una de las imágenes más llamativas llegó desde el rover Curiosity de la NASA, que captó un extenso terreno cubierto por patrones con forma de polígonos. Las estructuras, cuyo diámetro oscila entre cuatro y ocho centímetros, constituyen una novedad para el vehículo en este tipo de paisaje. Ashwin Vasavada, científico de la misión Curiosity en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, destacó la impresión que produjo este paisaje y explicó que el equipo analizó con detalle tanto las formas como su composición química.
Miles de polígonos en la superficie de Marte
El hallazgo tuvo lugar en el cráter Gale, una región que Curiosity explora desde 2012. Los patrones presentan formas irregulares y cubren una superficie que llamó especialmente la atención del equipo científico.
La principal hipótesis apunta a un proceso similar al que ocurre cuando el barro pierde agua y se agrieta. Esta posibilidad coincide con una investigación publicada en Nature en 2023, que vinculó estructuras similares con ciclos intensos de humedad y sequedad dentro del cráter Gale. No obstante, los investigadores responsables del nuevo hallazgo consideran necesario realizar más análisis antes de establecer cómo surgieron exactamente estos polígonos.
Los científicos consideran que podrían corresponder a antiguas grietas de desecación, aunque todavía necesitan más datos para determinar con precisión su origen.
Marte posee otras estructuras geométricas de este tipo, aunque su tamaño puede ser muy superior. El instrumento HiRISE, instalado en la sonda Mars Reconnaissance Orbiter desde 2006, ha identificado polígonos con diámetros de entre 15 y más de 350 metros en regiones como Hellas Planitia, Noachis Terra y Margaritifer Terra. La observación directa de Curiosity ofrece una oportunidad excepcional para estudiar estos patrones desde la superficie y compararlos con las formaciones mucho mayores detectadas desde órbita. Sin embargo, no todos los polígonos marcianos tienen necesariamente el mismo origen. Algunas estructuras podrían relacionarse con ciclos de congelación y deshielo, mientras otras tendrían vínculos con tensiones tectónicas o volcánicas.
Los polígonos podrían revelar cómo era el pasado de Marte
Las estructuras detectadas por Curiosity podrían aportar información sobre una etapa muy antigua del planeta. La investigación de 2023 planteó que determinadas grietas de desecación surgieron durante la transición entre los periodos Noeico y Hespérico, hace aproximadamente entre tres mil 800 y tres mil 600 millones de años. Fue una época en la que Marte pudo presentar condiciones climáticas más parecidas a las terrestres, lo que sugiere un entorno hídrico significativo. Este hallazgo refuerza la teoría de que el rojo planeta no siempre fue árido, sino que albergó procesos geológicos complejos similares a los observados en nuestro propio mundo. Comprender estos detalles es vital para reconstruir la historia evolutiva de Marte y evaluar su potencial pasado habitable.
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