Durante la Operación Sol Naciente, ejecutada este viernes en el centro poblado Yalen, dentro de la región La Libertad, fuerzas combinadas del Ejército y la Policía Nacional lograron resultados contundentes. El operativo permitió incautar un arsenal significativo: tres fusiles SZ Scorpion, uno modelo R-15, una escopeta, cuatro pistolas, 52 explosivos, munición variada con cargadores abastecidos y cinco chalecos antibalas junto a placas e implementos tácticos. Además de los enseres, se detuvieron dos individuos presuntamente implicados en la tenencia ilegal de armamento y explosivos. Estas acciones no son aisladas; revelan que la minería ilegal en Pataz y el tráfico de armas funcionan bajo un mismo manto criminal. Los mineros ilegales no operan por su cuenta, sino bajo el control o en alianza directa con grupos armados organizados que les proveen seguridad y recursos. El contexto económico ha acelerado esta dinámica: mientras los precios del oro se disparan, organizaciones que antes se dedicaban exclusivamente a la extorsión, secuestro y narcotráfico han incursionado en el negocio minero ilegal de esa zona. La conexión es profunda: el crimen organizado aprovecha la rentabilidad del oro para fortalecer sus estructuras, transformando la minería en un nuevo frente de batalla donde operan con armas de fuego y táctica militar. Esta infiltración demuestra cómo la avaricia impulsa a redes criminales consolidadas a expandir su influencia territorial, utilizando la extracción de recursos naturales como fuente de financiamiento para sostener operaciones delictivas cada vez más violentas y peligrosas para el orden público en las zonas mineras del norte peruano. larepublica.pe

En el departamento de Pataz, la minería ilegal se ha transformado en una de las economías criminales más lucrativas. Para sostener esta actividad, bandas organizadas trafican armamento de todo calibre hacia esa zona estratégica. Ante este escenario, el Comando Operacional del Norte ejecutó la Operación 'Sol Naciente'. Esta iniciativa, a cargo del Comando Unificado Pataz, integra a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú con el objetivo de combatir la criminalidad organizada en la región.

La intervención comenzó a las 5.00 a. m. del 21 de agosto, tras labores de inteligencia militar que detectaron personas armadas cerca de dos bocaminas ubicadas en los sectores La Porfía y Pueblo Nuevo. Con esta información, operadores de la Fuerza Especial Conjunta (FEC) y el Grupo de Respuesta Especial para el Crimen Organizado (GRECCO-PNP) desplegaron una intervención simultánea en ambos lugares. Esta acción conjunta fortalece la capacidad de respuesta frente a las organizaciones criminales que operan en el área.

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Según informaron las autoridades, desde la creación del Comando Unificado Pataz el 9 de mayo de 2025, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional han afectado en más de S/259 millones a las economías criminales en la zona. Estas acciones articuladas de inteligencia y acción conjunta sostienen la misión del Estado en Pataz, orientada a recuperar espacios afectados por la criminalidad y fortalecer la presencia efectiva del Estado. Se mantienen operaciones continuas para garantizar el control territorial frente a las redes que operan bajo esta lógica ilícita.

El Comando Unificado Pataz (Cupaz) realizó dos intervenciones consecutivas el 8 de junio contra la minería ilegal, logrando incautar abundante armamento y detener a 26 personas vinculadas a la banda criminal ''La Nueva Alianza''. La primera operación secuestró a 17 individuos, quienes tenían consigo dos fusiles AKM calibre 7.62, dos R15, una pistola cargada con municiones y chalecos protectores. En la segunda acción, sujetos armados ingresaron por la garita de la carretera Pueblo Nuevo–Yalen hacia una vivienda rústica cerca de la bocamina de Camilo Villalva. Al advertir la presencia de un dron de vigilancia, los presuntos delincuentes intentaron huir pero fueron neutralizados. Esta operación resultó en la detención de 9 personas y el hallazgo de dos fusiles tipo AR-15 más una subametralladora Mini Uzi modificada, junto con armamento y municiones de diverso calibre. Las autoridades destacaron que estas acciones se ejecutaron bajo control de redes criminales organizadas que operan en la zona. La incautación de material bélico pesado como fusiles automáticos y ametralladoras subraya el nivel de peligrosidad del grupo. El uso de tecnología moderna, como los drones para vigilancia, evidencia una evolución táctica por parte de estos actores ilícitos. Con estas intervenciones, el Cupaz ha demostrado su capacidad para desmantelar estructuras criminales que amenazan la seguridad ciudadana y el orden público en Pataz. La coordinación entre las fuerzas del orden permitió neutralizar a los sospechosos antes de que pudieran escapar con el material recuperado durante las redadas nocturnas.

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