Agencia EFE

por Agencia EFE

Catorce migrantes murieron en un naufragio frente a Túnez. De este modo, aumentan las muertes en rutas migratorias del Mediterráneo, pese a la caída de llegadas a Europa, según la OIM.

Un saldo trágico se registró este sábado frente a Ben Gadrane, en el sureste tunecino, donde catorce personas perdieron la vida tras el naufragio de una embarcación. La agencia oficial TAP confirmó los hechos, detallando que la lancha partió el último miércoles con 15 pasajeros a bordo. Tras dos días de navegación en alta mar, únicamente un superviviente logró ser rescatado por las autoridades. Esta trágica pérdida de vidas refleja una tendencia alarmante: aunque las llegadas ilegales a Europa han disminuido considerablemente, la mortalidad en el Mediterráneo ha escalado drásticamente durante los primeros cuatro meses de 2026 comparados con el mismo periodo del año anterior.

Según el balance más reciente de la Organización Internacional para las Migraciones, publicado el 12 de agosto, en la ruta del Mediterráneo central se han registrado o desaparecido 821 migrantes. Este número representa un incremento del 111 % frente a los datos previos, mientras que el volumen de llegadas se redujo en un 46 %, situándose finalmente en 8 577 personas. El impacto fue particularmente severo en enero, cuando las cifras de fallecidos alcanzaron su punto más alto con 430 muertos, coincidiendo con la llegada del ciclón Harry que azotó la región y complicó aún más las condiciones para los barcos clandestinos.

Tras el memorando de entendimiento con la Unión Europea en 2023, las salidas migratorias desde Túnez hacia Italia cayeron drásticamente. A cambio de apoyo financiero, las autoridades locales bloquearon los embarques y forzaron retornos voluntarios. Organismos internacionales denuncian que miles fueron expulsados a zonas desérticas fronterizas para evitar cruzar el Mediterráneo. Esta política restrictiva ha modificado la ruta tradicional hacia Europa.

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