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En la aldea Nizhuhe, situada en el profundo cañón del río Nizhu dentro de la provincia china de Yunnan, los estudiantes y sus familias debían enfrentar un trayecto sumamente arriesgado para acceder a la educación. Según informó la agencia estatal Xinhua, alcanzar la cima implicaba recorrer vías empinadas al borde del abismo. La caminata exigía casi seis horas ida y vuelta, una travesía que se realizaba al menos una vez cada diez días para llegar a la escuela primaria de Guanzhai.

El escenario cambió drásticamente gracias a una infraestructura integrada que combina vehículos turísticos y elevadores. La obra más sobresaliente es Fuyao, un innovador elevador panorámico de 288 metros de altura. Esta instalación, ubicada en un acantilado expuesto a fuertes vientos sobre una pared de roca kárstica, reduce el camino de montaña de 6 horas a tan solo 30 minutos, consolidando un paso estratégico para los alumnos y las poblaciones remotas.

El nuevo elevador panorámico Fuyao recorre esos 288 metros verticales a una velocidad de cinco metros por segundo. Su cabina transparente permite contemplar el paisaje durante el ascenso y ofrece vistas impresionantes. Además, la capacidad de transporte se incrementó a 81 pasajeros por viaje, casi el doble que la instalación previa, según China Daily.

La obra comenzó en octubre de 2024 y requirió cerca de 18 meses de trabajo hasta su apertura oficial el 31 de julio de 2026. La empresa Hosting Elevator, con sede en Ningbo, asumió el desarrollo, la fabricación y la puesta en marcha de esta infraestructura monumental que beneficia tanto a los estudiantes como a las comunidades locales.

Para garantizar la seguridad del megaproyecto, los ingenieros perfeccionaron el diseño estructural y los sistemas de frenado tras estudios detallados. Cai Xiong, presidente de Xuanwei Yatuo Tourism Development, destacó la eficiencia operativa: «Fuyao va desde el fondo hasta la cima en solo 50 segundos», afirmó al medio asiático. Este sistema opera junto a Qingyun, una infraestructura activa desde 2022 que integra un teleférico para formar el exclusivo «autobús escolar aéreo» doble de China. La red simplifica el trayecto: los estudiantes caminan un kilómetro desde Nizhuhe, escalan la pared rocosa y llegan al colegio en Guanzhai.

Aunque la estructura original revolucionó el transporte local, su flujo inicial de 400 pasajeros por hora colapsó con el auge turístico. Tras inaugurar el segundo pilar, la capacidad aumentó a 1.200 personas por hora, elevando el límite diario a 15.000 usuarios. Lei Xin, estudiante de 12 años en Guanzhai, señaló: «Fuyao es más rápido y mucho más espacioso que Qingyun». Más allá del ahorro temporal, el acceso es gratuito para residentes y alumnos, quienes cuentan con paso prioritario bajo resguardo policial.

Adicionalmente, la afluencia de visitantes impulsa comercios y hospedajes locales. De esta forma, el proyecto diseñado contra el confinamiento geográfico ofrece una ruta segura hacia las aulas y genera ingresos vitales para las familias del cañón. La combinación tecnológica ha transformado radicalmente la vida en Nizhuhe.

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