MADRID, 22 Ago. (EUROPA PRESS) - Tras anunciar su salida de las negociaciones comerciales al denunciar cambios de última hora propuestos por Washington sobre ámbitos como acero o automóviles, el primer ministro canadiense Mark Carney aseguró este sábado que su país ha conseguido escapar de "un mal acuerdo". Según Carney, estas propuestas eran "injustas y antieconómicas", además de representar un ataque directo contra la soberanía canadiense y poner en duda la fiabilidad de cualquier pacto. Consciente de que el fracaso de las negociaciones constituye la imposición automática de un arancel estadounidense del 50% a los productos canadienses, por un valor aproximado de 28 000 millones de dólares, el mandatario esgrimó una postura firme.

"No podemos controlar la tormenta que sopla desde Washington", señaló Carney en su primera comparecencia ante los medios tras la ruptura. Sin embargo, insistió en que sí puede "trazar un nuevo curso" a través de la "diversificación" de sus relaciones comerciales y la imposición de medidas de represalia "dólar por dólar". Así pues, lanzó un aviso explícito al presidente Trump sobre la importancia capital de Canadá como proveedor energético para Estados Unidos. "Canadá impulsa el crecimiento estadounidense al abastecer el 99% de sus importaciones de gas natural, el 85% de sus importaciones de electricidad y el 60% de sus importaciones de petróleo crudo", detalló con precisión los datos clave.

El primer ministro lamentó el duro carácter de su respuesta, por otro lado inevitable. Con los nuevos términos marcados por Estados Unidos, "la brecha entre socio y competidor" se ha vuelto "demasiado grande". Ante esta realidad, ayer por la noche dio orden a su equipo de negociadores para que regresara a Ottawa. Carney llamó a la unidad nacional frente a este nuevo trance económico, advirtiendo que aunque el país no pueda detener las acciones de Washington, sí tiene herramientas para defender sus intereses vitales y proyectar una nueva estrategia comercial que fortalezca su posición en el escenario internacional.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha anunciado medidas directas de represalia que entrarán en vigor el próximo 8 de septiembre, tras la festividad del Día del Trabajo. Ante las sanciones impuestas por Washington en sectores clave como acero, lácteos, equipo agrícola y papel, Ottawa responderá dólar por dólar. Esta decisión, tomada "a regañadientes" por el impacto económico que comportará, es necesaria para reforzar la posición internacional de Canadá como un país "fuerte". Además, resulta imprescindible proteger a los trabajadores locales y garantizar su competitividad en el mercado interno. "No podemos aceptar lo que nos han ofrecido y no les daremos lo que nos han pedido", manifestó Carney, quien además ha acusado a Washington de intentar imponer, también en el último momento, "restricciones para impedir que Canadá firme acuerdos comerciales con otros países". Por todo ello, y dado que los negociadores "no estaban dispuestos a comprometer la soberanía de Canadá ni a socavar sus industrias clave", se activaron estas contramedidas. El primer ministro lamentó finalmente que el motivo por el cual Estados Unidos ha obstaculizado desde un primer momento las conversaciones con Ottawa sea el de "hacer daño y dividir" a su país, en lo que describió como un "error de cálculo". La respuesta de Canadá, ha asegurado, es un ejercicio de orgullo nacional con una población unida. "Nos quieren romper para quedarse con nosotros, y no lo van a conseguir", aseguró, porque "somos los dueños de nuestro propio destino".

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