Hace una semana, un sismo de 7.4 grados sacudió Japón, dejando cinco muertos en su estela. Esa población posee ya una profunda conciencia sísmica que mitiga los terribles efectos de los terremotos; aprendamos de ellos. Por otro lado, el jueves se registró un temblor de 7.2 grados en Coracora, Ayacucho. Este evento causó apenas tres heridos leves y afectó a 22 viviendas, pero no generó destrucción masiva debido a que su profundidad fue superior a los 100 kilómetros. Mientras más superficial sea el sismo, mayor catástrofe trae.

El fotógrafo Gary llegó al restaurante por un pollito a la chiclayana con su zapallito loche y arrocito graneado. Para tomar pidió una jarrita de chicha morada y le dijo: «María, hay que estar preparados para los sismos». Según todos los especialistas, el silencio sísmico en el Perú ya tiene 200 años y se espera un terremoto de más de 8 grados para liberar toda la energía acumulada en ese tiempo. Un movimiento de ese tipo sería francamente infernal.

Más datos alarmantes provienen del reciente terremoto ocurrido en Venezuela, que da cuenta de cómo la mala construcción de casas y edificios es fatal a la hora de un sismo de gran magnitud. Los inmuebles caían como naipes, aplastando a los habitantes. En nuestro país, la mayoría de las casas en Lima y el resto han sido autoconstruidas. Muchas apenas cuentan con la ayuda de un maestro de obras, sin planos ni estudios de suelo. Miles de ellas solo tienen columnas, dinteles o bases. En la capital, los cerros presentan un paisaje repleto de casitas levantadas en las laderas sobre terrenos inestables. Son condiciones muy inseguras.

Un simulacro oficial del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) proyecta que un terremoto de magnitud 8.8 en el Perú dejaría 50 mil fallecidos, 165,000 heridos y 2.1 millones de damnificados. Aún estamos a tiempo para mitigar los efectos de un terremoto.

Por lo pronto, debemos reforzar nuestros inmuebles, pero antes hacer un estudio de dónde debemos construir. Luego participar de los simulacros a fin de saber qué hacer en caso de una emergencia, a dónde correr, dónde refugiarse, a quién ayudar y dónde ubicar la mochila de emergencia.

Me voy, cuídense.

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