Este Búho no deja de sorprenderse ante el enorme poder que ostentan los sanguinarios cárteles de la droga en México. Su capacidad para resistir es tal: cuando el Ejército está a punto de atrapar a alguno de sus capos, las huestes de estos criminales llegan a ser miles y responden incendiendo edificios, carros y asesinando personas inocentes. Algo parecido ocurrió hace unos días en Michoacán; la captura de una decena de narcos del brutal 'Cártel Jalisco Nueva Generación' provocó bloqueos en las carreteras y la quema de vehículos.

El objetivo era atrapar al jefe de una célula regional de esa organización criminal, pero logró escapar. Sin embargo, cayeron su pareja y su hija. Esta historia me recuerda a Joaquín 'El Chapo' Guzmán. Un hombre pequeñito, que con las justas llega al metro sesenta, puso en vilo a las administraciones gubernamentales norteamericanas entre 1984 y 2014. Durante esos años encabezó el sanguinario 'Cártel de Sinaloa'.

En ese tiempo, 'El Chapo' envió más de 150 mil kilos de cocaína a Estados Unidos. Los regímenes mexicanos se hacían de la vista gorda porque Guzmán corrompía a autoridades con su dinero sucio y a los que no se vendían los mandaba matar. Los norteamericanos se la tenían jurada, pero México, la primera vez que se le capturó en Guatemala y se le encarceló en la prisión de máxima seguridad de 'Puente Grande', se negó a extraditarlo.

Guzmán 'pagó' esa protección con una fuga en un carrito de lavandería en 2001. Tenía una condena de 21 años de prisión. Los norteamericanos pusieron el grito en el cielo. El 'Cártel de Sinaloa' seguía operando al mando de su hermano Arturo, 'El Pollo', y con Guzmán libre la organización se iba a fortalecer. Según la justicia gringa, los sucios negocios del capo en suelo norteamericano le permitieron facturar ¡¡14 mil millones de dólares!! Con ese dinero podía comprar a quien quisiera en México.

Pese a ser uno de los treinta capos del narcotráfico más buscados, se burló de la justicia por ¡¡trece años!! Con los cuerpos policiales y militares corrompidos por el dinero de ‘El Chapo’, el gobierno utilizó un comando de élite de la Marina para capturarlo en el puerto de Mazatlán, en su Sinaloa natal. Sin embargo, ese logro no fue definitivo. Confinado en la prisión de máxima seguridad de ‘El Altiplano’, en el estado de México, el capo solo duró un poco más de un año, pues en julio del 2015 otra vez fugó. Esta vez lo logró a través de un túnel de un kilómetro y medio entre su ducha y una casa a medio construir en las afueras de la cárcel.

El gobierno de Enrique Peña Nieto había quedado en ridículo frente a la realidad. Estados Unidos y la opinión pública mundial exigían que las autoridades mexicanas capturen al ‘delincuente más peligroso del mundo’. A pesar de la gravedad del caso, ‘El Chapo’ cayó simple y llanamente por mujeriego. Cuando estaba en la clandestinidad no se perdía ningún capítulo de ‘La reina del sur’, teleserie donde la guapa actriz mexicana Kate del Castillo encarnaba a una narcotraficante mexicana (Teresa Mendoza).

La actriz se ‘mimetizó’ con su personaje y comenzó a tuitear halagos al narco prófugo: “Hoy creo más en ‘El Chapo’ Guzmán que en los gobiernos... Señor ‘Chapo’, ¿no sería padre que comenzara a traficar con el bien?”. Estos comentarios causaron escándalo en México, pero posibilitaron que Kate y ‘El Chapo’ empezaran a comunicarse. Ella le propuso hacer una película sobre su vida. ‘El Chapo’ se entusiasmó y accedió a que Kate lo visite en su escondite.

La actriz en ese tiempo salía con el actor Sean Penn, y le propuso al ganador del Oscar que la acompañara al encuentro con ‘El Chapo’. Se reunieron en un lugar de la selva. Allí, según Penn, había mucha familiaridad entre ‘El Chapo’ y Kate.

Al regresar, el actor los 'puñaleó' por la espalda al vender el reportaje de 'El Chapo' a la revista 'Rolling Stone', con fotos de él y Kate junto al narco. Ella juró que no sabía nada de las intenciones de Penn, pero los servicios de seguridad mexicanos y norteamericanos lograron reconstruir la ruta de los actores. El 6 de enero de 2016 lo capturaron; meses después, un juez mexicano aceptó el pedido de extradición a Estados Unidos. Guzmán está encerrado 23 horas al día en una celda con una cama, un retrete-ducha y un lavadero. Solo tiene una hora de patio. Sus visitas están restringidas a sus tres abogados, su esposa, la ex Miss Sinaloa, Emma Coronel, y sus dos hijas. Pero solo pueden verlo y hablar por teléfono, porque un vidrio antibalas los separa. Una de las condiciones que puso México para acceder a la extradición fue que no se le diera la pena capital. Tuvieron la piedad que él no tuvo al envenenar a miles de consumidores con su maldita droga. Apago el televisor.

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