Fueron 37 servidores del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) quienes culminaron el Programa Básico de Inteligencia, una iniciativa desarrollada por la Escuela de Inteligencia del Ejército del Perú. Esta alianza estratégica busca enfrentar los desafíos derivados de la inseguridad ciudadana y del crimen organizado. Según Juan Falconí Gálvez, viceministro de Justicia y Derechos Humanos, recuperar el orden en estos establecimientos es una decisión firme e impostergable para garantizar que el Estado mantenga un control efectivo sobre los espacios donde se recluye a los reos.

La formación, de alta exigencia académica y operativa, comprendió 160 horas distribuidas en dos módulos y equivalen a 10 créditos. Los participantes fueron instruidos por especialistas en inteligencia, contrainteligencia, operaciones especiales, seguridad electrónica, análisis documental y poligrafía. Con este conocimiento, el personal penitenciario podrá anticipar amenazas e identificar riesgos con mayor eficacia.

Frente a ello, Raúl Inga Garay, presidente del INPE, agradeció al Ejército por su profesionalismo para fortalecer la formación de los servidores. Enfatizó que esta cooperación interinstitucional refuerza la seguridad penitenciaria y el principio de autoridad. "Seguiremos sumando esfuerzos para potenciar nuestras instituciones y contribuir a la seguridad de todos los peruanos", afirmó.

El objetivo final de este programa es permitir al personal anticipar amenazas, identificar riesgos y colaborar en la lucha contra el crimen organizado, el sicariato y cualquier acto delictivo que pueda planificarse o gestarse desde adentro. Al respecto, Falconí Gálvez destacó que esta colaboración tiene como propósito contribuir a la protección del país y al bienestar de la ciudadanía.

La capacitación abarca áreas críticas para la inteligencia moderna, asegurando que los funcionarios cuenten con las herramientas necesarias para detectar actividades ilícitas antes de que se materialicen. De este modo, el INPE busca blindar sus instalaciones frente a las nuevas modalidades de delincuencia que aprovechan los centros de reclusión para operar redes criminales.

El viceministro de Justicia y Derechos Humanos, Juan Falconí Gálvez; el presidente del Consejo Nacional Penitenciario, Raúl Inga Garay; junto a directores de las Direcciones de Tratamiento y Seguridad del INPE, jefes de Educación del Ejército y autoridades regionales, asistieron a la ceremonia. En este acto, el comandante general del Comando de Educación y Doctrina del Ejército, General de División EP Francisco Javier Costa Gallegos, destacó que la clausura representa el inicio de una estrecha relación doctrinaria entre ambas instituciones en materia de inteligencia.

Durante el evento, Costa Gallegos entregó el diploma de honor a un servidor de la Dirección de Seguridad Penitenciaria, quien ocupó el primer puesto del programa. Esta distinción reconoce el esfuerzo por consolidar una cultura de inteligencia en el sistema penitenciario.

Como parte de este proceso de fortalecimiento, la Subdirección de Inteligencia del INPE desarrollará, entre septiembre y octubre, un curso básico virtual dirigido a servidores penitenciarios, con el objetivo de continuar consolidando una cultura de inteligencia en el sistema penitenciario.

Con estas acciones, el INPE reafirma su compromiso de fortalecer la inteligencia penitenciaria como una herramienta estratégica para anticipar y neutralizar riesgos, combatir el crimen organizado, prevenir acciones vinculadas al sicariato y enfrentar cualquier actividad delictiva que pretenda ser planificada o coordinada desde los establecimientos penitenciarios, contribuyendo así a la seguridad del país. La estrategia busca anticipar amenazas y bloquear redes criminales que operan dentro de las prisiones.

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