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por Agencia EFE

El presidente de Portugal, António José Seguro, promulgó una ley que prohíbe cubrirse el rostro en espacios públicos. La norma, impulsada por la mayoría de derechas en el Parlamento luso, establece multas de hasta 3 000 euros y contempla excepciones por motivos sanitarios, profesionales, religiosos y diplomáticos.

A este proyecto, conocido localmente como 'ley de los burkas', el jefe del Estado se refirió en un comunicado publicado en la web de la presidencia. En él planteó que es "de gran sensibilidad social y cultural, donde es de extrema dificultad definir fronteras y valorar de forma equilibrada los derechos y deberes", aunque insistió en su importancia.

"La integración social, la no discriminación de género y la seguridad resultantes de decisiones en el mismo sentido del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sustentan esta decisión" de aprobarlo. En esa línea, Seguro aseguró que "comparte" la visión de dicho tribunal, alegando que el rostro es "central a la identidad y a la comunicación humana".

Aun así, razonó que "admitir que las mujeres, y solo ellas, tengan que esconder todo el rostro implica una asimetría incompatible con los valores de paridad y dignidad igualitaria entre hombres y mujeres". Así, António José Seguro promulgó la norma para prohibir taparse el rostro en lugares públicos del país.

"Esta regla común es indispensable para la vida en una sociedad democrática, libre y plural. Es una regla de convivencia entre seres humanos con igual dignidad", concluyó el líder de Chega, André Ventura, tras defender que el rostro destapado "constituye una dimensión estructurante de la confianza social". Su argumento se basa en la idea de que la convivencia cotidiana depende del reconocimiento mutuo y de la posibilidad de relacionarse directamente entre personas. Por otro lado, reconoció que cada persona tiene que "poder vivir su identidad" y sus convicciones en el marco de unas reglas comunes que faciliten la convivencia conjunta.

Teniendo en consideración estas razones, el debate parlamentario se centró en un decreto aprobado finalmente el pasado 17 de julio. La votación final contó con el apoyo del Partido Social Demócrata (PSD) y otros partidos de derecha, incluido su propio partido, Chega, que impulsó la iniciativa. Aunque durante la primera votación en octubre Ventura argumentó que el objetivo era "impedir que las mujeres anden con burka por Portugal", las modificaciones posteriores limitaron esta medida a una cuestión de "seguridad y orden público".

En cuanto al castigo, aunque el proyecto inicial planteaba una pena de prisión de hasta tres años para quienes se taparan el rostro en público, la propuesta final contempla sanciones económicas. Estas multas alcanzan los 750 euros en caso de negligencia y suben a los 3 000 euros si se trata de dolo. Así queda definida la norma que busca regular la visibilidad facial en los espacios públicos del país.

No obstante, existen excepciones: se permite el rostro oculto por motivos sanitarios o laborales. La norma tampoco afecta a espacios como embajadas o lugares de culto. Presidente de Portugal promulga ley que prohíbe taparse el rostro en lugares públicos

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