Es probable que un antiguo culto dejara enterramientos y artefactos de bronce en un pozo descubierto recientemente en Italia.

En la antigua ciudad etrusca de Kainua, situada cerca de la actual Marzabotto en Italia, una campaña de excavaciones dirigida por la Universidad de Bolonia y el Gruppo Ravennate Archeológico reveló un pozo ritual oculto durante 2.500 años. Este hallazgo se logró gracias a una extensión de 14 días en los trabajos, permitiendo llegar al fondo del sumidero y explorar zonas previamente inaccesibles.

Dentro de la estructura funeraria, los investigadores hallaron dos estatuillas femeninas de bronce, una placa del mismo material y los restos óseos de dos adultos. Según un comunicado, las piezas destacan por su extraordinario estado de conservación; a pesar de haber permanecido enterradas casi tres milenios, todavía conservan buena parte de su aspecto metálico. Una estatua de bronce encontrada dentro del pozo es un ejemplo claro de esta preservación.

Una estatua de bronce encontrada dentro del pozo. Foto: Universidad de Bolonia

Los expertos consideran que los objetos fueron depositados intencionalmente, vinculándose a prácticas rituales relacionadas con la fundación de Kainua. Su datación, entre finales del siglo VI y comienzos del siglo V a. C., coincide exactamente con el período en que la ciudad fue establecida y comenzó a desarrollarse. Los arqueólogos creen que un antiguo culto dejó estos enterramientos y artefactos de bronce.

Un pozo ritual en el corazón de Kainua

Dentro del distrito sagrado de Kainua, donde se alzaban dos templos monumentales vinculados a Tinia y Uni, los investigadores encontraron un hallazgo crucial. Estas figuras divinas ocupaban roles equivalentes a Júpiter y Juno en el panteón etrusco, siendo Tinia considerada el dios supremo. El pozo de 2.500 años de antigüedad descubierto en esta zona no solo tenía una función práctica, sino que los objetos depositados en su interior sugieren un profundo significado simbólico y ceremonial.

Los investigadores descendieron por el pozo. Foto: Universidad de Bolonia

En su fondo, los arqueólogos hallaron restos humanos que podrían marcar un momento distinto al de las piezas de bronce. Elisabetta Govi, directora de la excavación, plantea una hipótesis fascinante: estos cuerpos estarían relacionados con una ceremonia de clausura del pozo. La importancia del descubrimiento radica en cómo el agua formaba parte integral de las prácticas religiosas de la ciudad.

No obstante, es vital interpretar los hallazgos con cautela. Los investigadores aún no han determinado cómo murieron esas personas ni han establecido que fueran víctimas de un sacrificio humano. Por ello, los restos deben analizarse cuidadosamente hasta finalizar todos los estudios científicos. Las inscripciones en los templos cercanos confirman la relevancia del lugar para el culto a las principales divinidades etruscas.

Un yacimiento que permite reconstruir una ciudad etrusca

Kainua, uno de los principales asentamientos etruscos del valle del Po, ha sido objeto de estudio intenso. El sitio comenzó a ser investigado arqueológicamente en el siglo XIX, pero desde 1988 la Universidad de Bolonia lidera campañas periódicas de excavación. Gracias a estos trabajos, se han documentado calles, viviendas, talleres y templos que ofrecen una imagen excepcional de la planificación urbana etrusca.

Su desarrollo fue favorecido por su ubicación junto al río Reno y por la conexión con rutas comerciales que unían el norte de Italia con otras regiones peninsulares. La ciudad destaca por su trazado urbano: calles, viviendas, talleres y espacios religiosos se organizaron siguiendo una planificación regular, influida en parte por modelos urbanos del mundo griego.

La actividad comercial y metalúrgica también tuvo un papel crucial. El asentamiento participaba en redes de intercambio donde circulaban materiales como el hierro y el bronce; además, sus talleres contribuyeron a la producción artesanal local. Esta conectividad económica integró a Kainua en dinámicas regionales complejas.

Kainua prosperó durante aproximadamente dos siglos. Sin embargo, durante el siglo IV a. C., la llegada y expansión de grupos celtas transformó profundamente el equilibrio de la región. La ciudad fue abandonada a mediados de ese siglo y posteriormente parte de sus espacios fueron reutilizados. Con el paso del tiempo, las estructuras de la antigua ciudad quedaron ocultas y Kainua desapareció en gran medida del paisaje histórico.

Hoy, gracias al esfuerzo académico sostenido, es posible reconstruir su historia. Este lugar no solo revela cómo vivían los etruscos en el valle del Po, sino también cómo interactuaban con culturas vecinas como la griega y la celta. La excavación continua sigue aportando datos valiosos sobre una civilización que marcó profundamente la historia de Italia.

Después de unos 2.500 años bajo tierra, las piezas de bronce y los restos humanos recuperados en Kainua ofrecen una nueva oportunidad para acercarse a quienes habitaron esta ciudad etrusca. Estos materiales permitirán comprender mejor las creencias que acompañaron su fundación y desarrollo, así como investigar la relación entre sus necesidades cotidianas, el agua y las prácticas religiosas.

El nuevo pozo aporta otra perspectiva crucial: además de mostrar cómo estaba estructurada Kainua, facilita estudiar la ciudad como un conjunto integral y no solo a través de edificios aislados. Su trazado ayuda a entender cómo los etruscos organizaron sus espacios residenciales, comerciales y religiosos.

Posteriormente, los materiales serán sometidos a procesos de conservación y análisis para su incorporación al Museo Nacional Etrusco de Marzabotto. Allí contribuirán a ampliar el conocimiento sobre la antigua urbe y las prácticas rituales de sus habitantes, enriqueciendo así nuestra visión histórica del sitio.

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