MADRID 21 Ago. (EUROPA PRESS) - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sostuvo un diálogo de una hora y veinte minutos con Donald Trump este viernes. En la conversación, el mandatario sudamericano rechazó categóricamente las alegaciones de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos para sancionar a Brasil —por deforestación, corrupción o trabajo forzado— calificándolas como «infundadas». Estas acusaciones desembocaron en julio en un arancel del 25% sobre la mayoría de las importaciones brasileñas, argumentando Washington una supuesta falta de «buena fe» por parte de Lula al negociar.
Lula cuestionó a Trump por los nuevos aranceles norteamericanos contra su país, asegurando que carecen de cualquier tipo de fundamento. Para el líder brasileño, estas medidas «afectan negativamente tanto a Brasil como a Estados Unidos». Por ello, lo que de verdad hace falta es estrechar la colaboración para "preservar sus fuertes vínculos comerciales". Esta postura fue compartida por Trump, según relató el dirigente. Ambos líderes coincidieron en que es necesario fomentar la cooperación con el fin de mantener esos lazos comerciales sólidos frente al conflicto comercial iniciado a mediados del año pasado.
Más allá de las tensiones diplomáticas actuales, Lula insistió en que lo prioritario es fortalecer las relaciones económicas entre ambos países. La imposición de los aranceles representa un obstáculo significativo para el comercio bilateral, tal como lo advirtió el presidente durante su extenso intercambio telefónico con su homólogo estadounidense.
Lula enfatizó que los grandes líderes no son quienes inician guerras, sino aquellos que ponen fin a los conflictos. En ese sentido, durante el encuentro con Trump, ambos intercambiaron impresiones sobre las guerras en Ucrania y Oriente Próximo, coincidiendo en la necesidad de buscar "una solución negociada". Sobre el caso de Irán, el mandatario brasileño lamentó nuevamente la "inoperancia del Consejo de Seguridad de la ONU", replicando lo que ya sugirió a sus homólogos rusos y chinos, Xi Jinping y Putin: convocar una reunión extraordinaria para configurar un consejo más inclusivo.
De igual modo, reiteró el interés de Brasil en estrechar la cooperación "en la lucha contra el crimen organizado". Sin embargo, solicitó no declarar a las poderosas bandas criminales del país, como el Primer Comando de la Capital, como "grupos terroristas", al estilo que hizo con otros cárteles. La explicación fue clara: Brasil "tiene instrumentos para enfrentar a estas organizaciones", destacando su capacidad para aplicar una "asfixia financiera" sin necesidad de una clasificación especial para designarlas.
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