Especialistas del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), acompañados por la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) de San Ignacio y la Policía Nacional del Perú, intervinieron el recreo Manantial de Vida. Este lugar, ubicado en Shumba Alto, Jaén, Cajamarca, funcionaba como un atractivo turístico que terminó siendo un riesgo tanto para los visitantes como para la fauna. La autoridad descubrió diez ejemplares de animales silvestres alojados en jaulas y recintos sin autorización correspondiente. Durante el operativo, las autoridades detectaron condiciones inadecuadas de higiene, alimentación y descanso.
El equipo rescató un ocelote o tigrillo, un mono machín blanco, un caimán negro, seis taricayas y una tortuga motelo patas amarillas. Los espacios presentaban heces, agua estancada y restos de comida en descomposición. Estas situaciones impedían que los animales tuvieran lugares dignos para alimentarse o descansar. La falta de permisos legales sumado a la suciedad extrema generó un escenario crítico.
Luis Homero Huamán Yopla, especialista en fauna silvestre de la ATFFS Cajamarca del Serfor, enfatizó que «Cada especie de fauna silvestre cumple una función indispensable dentro del ecosistema. Nuestro trabajo consiste en garantizar su protección y verificar que su tenencia se realice conforme a la legislación vigente». Ante el hallazgo de un zoológico sin autorización con animales en estado crítico, la autoridad asumió la custodia inmediata de todos los ejemplares para aplicar las medidas de recuperación necesarias.
La inspección reveló condiciones miserables: el caimán negro había perdido el ojo izquierdo y vivía en una poza de seis metros por seis metros con agua corriente, pero sin zona terrestre para descansar, además de tener escombros como ladrillos y plásticos flotando. En otro sector, un mono machín blanco permanecía encerrado en una jaula sucia, desprovisto de alimento o agua, rodeado de restos orgánicos en descomposición.
Más graves aún eran los casos del ocelote, alojado en una jaula con heces y agua estancada, y las tortugas junto a taricayas que ocupaban un espacio de mayólica con niveles deficientes de limpieza. Tras retirarlos del establecimiento, los especialistas evaluarán el estado físico de cada uno para determinar su destino final bajo normas vigentes.
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