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por France 24

Miles de argentinos salieron a las calles de Buenos Aires para reclamar medidas frente al creciente endeudamiento de los hogares y denunciar el cierre de más de 30.000 empresas desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia. Las manifestaciones tuvieron lugar, mientras el mandatario defendía su programa de ajuste y desregulación ante empresarios en el Council of the Americas.

Una crisis económica que asfixia a miles de hogares y empresas en Argentina. La Plaza de Mayo, epicentro habitual de las movilizaciones políticas y sociales del país, volvió a concentrar en la tarde del jueves 20 de agosto dos reclamos vinculados por una misma preocupación: la dificultad creciente de familias y pequeños empresarios para sostener su actividad y llegar a fin de mes.

Por un lado, propietarios de comercios y pequeñas y medianas empresas se movilizaron con motivo del Día del Empresario para denunciar el cierre de miles de negocios desde la asunción del presidente Javier Milei, en diciembre de 2023. Por otra parte, sindicatos y organizaciones sociales participaron en la denominada "Marcha de los Deudores", centrada en el aumento del endeudamiento de los hogares.

Las movilizaciones se produjeron mientras el presidente pronunciaba en Buenos Aires un extenso discurso ante representantes del mundo empresarial y financiero, en el marco del encuentro anual del Council of the Americas.

Más de 30.000 empresas cerradas desde que asumió Milei

El deterioro del tejido empresarial aparece como uno de los principales argumentos de los manifestantes. Según un informe del centro de pensamiento Fundar, citado por la agencia de noticias EFE, desde que Milei asumió el poder se perdieron 30.633 empresas, equivalentes al 6 % del total.

El dato, elaborado con información hasta mayo de 2026, muestra además que aquel mes cerraron 2.371 compañías, una media de 76 empresas al día. Fundar considera que se trata de la peor caída registrada durante los primeros 30 meses de un Gobierno.

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) coincide con la cifra de 30.633 empresas desaparecidas y sitúa al comercio como el sector más castigado, con 8.408 negocios menos. Le siguen transporte y almacenamiento, con 6.733; servicios inmobiliarios, con 4.098; y la industria manufacturera, con 4.020.

Detrás de cada estadística macroeconómica se oculta una crisis tangible que afecta directamente a pequeños comercios, talleres y empresas. Estos actores afrontan simultáneamente el aumento de costes operativos, una caída drástica en la actividad económica y graves dificultades para sostener sus operaciones diarias.

Para los empresarios movilizados, el cierre de establecimientos no es solo la desaparición de unidades productivas; implica también la pérdida inmediata de puestos de trabajo y la interrupción de ingresos vitales en numerosas comunidades. Este escenario de precariedad ha llevado a que las organizaciones convocantes eleven aún más la dimensión del problema.

"Observamos que la gente lo está pidiendo y se está endeudando para cubrir sus necesidades básicas, sus gastos diarios.", sostuvo la representante de la organización "Endeudados Organizados", Oriana Fernández. Según su análisis, Hay 20 millones de personas que necesitan crédito para llegar a fin de mes, una cifra alarmante frente a la realidad oficial.

No obstante, los datos del Banco Central ofrecen otro panorama. La morosidad de los préstamos concedidos a las familias alcanzó el 12,8 % en junio de 2026, un salto significativo respecto al 2,5 % registrado en octubre de 2024. Asimismo, más de 5,8 millones de argentinos, equivalentes al 12,5 % de la población total, se encuentran actualmente en mora con sus préstamos.

Más allá de las cifras oficiales, la representante Fernández detalló que existen 6 millones que están atrasadas en sus pagos, es decir, que no pagan y no pueden cubrir ese gasto, además de un grupo de 3.5 millones que no han podido pagar durante más de un año.

La segunda protesta puso el foco en una realidad más doméstica: hogares que recurren cada vez con mayor frecuencia al crédito para afrontar gastos cotidianos. Los organizadores denunciaron que muchas familias se endeudan desesperadamente para comprar alimentos, adquirir medicamentos, pagar el alquiler o mantener al día los servicios básicos.

La consigna que acompañó la marcha resumía esa situación de manera contundente: "Trabajo todo el mes y no llego a fin de mes".

Los testimonios recogidos durante la manifestación muestran cómo el endeudamiento puede convertirse en un círculo difícil de romper. Uno de los mecanismos señalados es el pago del mínimo de las tarjetas de crédito, una estrategia que permite aplazar temporalmente el problema pero incrementa el costo financiero y puede hacer que la deuda se prolongue indefinidamente.

Los manifestantes también señalaron el recurso creciente a préstamos ofrecidos mediante billeteras digitales. El resultado final es claro: el crédito deja de utilizarse principalmente para financiar compras de mayor valor y pasa a cubrir necesidades básicas. Cuando los ingresos no alcanzan, una deuda sirve para pagar otra obligación y el margen disponible de las familias se reduce progresivamente.

"La mayoría de la gente se endeuda porque empieza pagando solo el mínimo de la tarjeta de crédito, lo que se convierte en un desastre. Reciben dinero fácil de las billeteras digitales, pero no ven los intereses que pagan para cubrir los parches, y siguen pagando hasta que se les acaba el dinero, y eso se convierte en un caos; la familia pasa apuros. Por suerte, podemos controlar y sobrellevar la situación, pero se ve a diario en cada vecino, en cada familiar con el que hablas, en cada trabajador con el que hablas; todos están pasando por la misma situación", subrayó Enrique Tobani, trabajador del vidrio.

Esa realidad de apuros familiares coincide con las demandas de las centrales sindicales CGT y CTA. Los gremios respaldaron la movilización y reclamaron una intervención del Estado para afrontar el sobreendeudamiento de los hogares y controlar las tasas consideradas abusivas, especialmente en los circuitos de crédito ajenos al sistema bancario tradicional.

No obstante, existe un abismo entre estos reclamos sociales y la visión gubernamental. La respuesta de Milei es clara: la deuda es un asunto privado. El Gobierno mantiene una posición diferente sobre el papel del Estado, defendiendo que el endeudamiento de los hogares constituye un "asunto entre privados" y que las autoridades no deberían intervenir directamente en esas relaciones.

Esa postura oficial se enfrenta frontalmente al reclamo de los manifestantes, quienes consideran que el volumen de deuda y su utilización para cubrir gastos esenciales convierte el problema en una cuestión económica y social de alcance general. La controversia refleja dos visiones enfrentadas sobre el papel del Estado en la economía: mientras las organizaciones sociales y sindicales reclaman medidas de protección ante el sobreendeudamiento, el Gobierno sostiene su apuesta por la desregulación y por limitar la intervención estatal.

La movilización coincidió en el tiempo con una intervención de Milei ante empresarios en el hotel Alvear, ubicado en el barrio porteño de Recoleta. El evento fue parte de la conferencia del Council of the Americas, organizada por la Cámara Argentina de Comercio y la Americas Society.

Durante más de una hora, el presidente defendió su programa económico y reivindicó el rumbo adoptado por su Gobierno. En un discurso especialmente duro contra sus críticos, utilizó expresiones como "hijos de puta", "corruptos" e "ignorantes" para referirse a quienes cuestionan sus políticas.

Milei también vinculó la caída de la natalidad con el feminismo y las políticas asociadas a la legalización del aborto, al tiempo que anunció una celebración musical para conmemorar la reducción de la inflación. Estas declaraciones cerraron una jornada marcada por la tensión social derivada de las altas tasas de interés y la presión sobre los hogares argentinos, mientras el jefe de Estado reafirma su rechazo a cualquier medida estatal que intente corregir el mercado.

El presidente eligió un escenario que contrastaba con la realidad de las calles: mientras en la Plaza de Mayo los manifestantes denunciaban cierres empresariales, deudas y dificultades para cubrir necesidades básicas, Milei defendía ante representantes empresariales los fundamentos de su programa económico. Protestas en Buenos Aires Las cifras oficiales de inflación o déficit son indicadores clave para el Gobierno, pero las protestas pusieron sobre la mesa otros datos menos abstractos: cuántas familias piden dinero prestado para llegar a fin de mes y cuántos deudores dejan de pagar. El Ejecutivo reivindica el cambio de rumbo y sus resultados en estabilidad de precios; los manifestantes, sin embargo, ponen el foco en el coste social del ajuste y la desregulación. La jornada dejó una imagen de dos Argentinas que se encontraron ese mismo día en Buenos Aires: la del Gobierno que defiende ante los empresarios la continuidad de su programa, frente a miles de ciudadanos, trabajadores y pequeños empresarios que reclaman respuestas ante unas cuentas familiares y empresariales cada vez más difíciles de sostener. Mientras el mandatario habla con líderes del sector privado sobre la estrategia económica nacional, las multitudes exigen soluciones inmediatas para la crisis financiera que afecta directamente sus bolsillos y su supervivencia diaria en el país.

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