La tasa de desempleo en Lima Metropolitana llegó a su nivel más bajo para un trimestre móvil desde 2022. En paralelo, el empleo formal nacional creció 4,2% en junio, impulsado principalmente por servicios, agropecuario y comercio.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la tasa de desempleo en Lima Metropolitana cayó a 4,7% entre mayo y julio de 2026. Este resultado marca un retroceso de 1,4 puntos porcentuales frente al 6,1% registrado en el mismo periodo de 2025. A su vez, la población ocupada creció en 425.800 personas, acercándose a los 6 millones de habitantes en la capital.

La cifra actual representa una reducción considerable respecto al 9,4% observado en el primer trimestre de 2022, según el informe técnico Situación del Mercado Laboral en Lima Metropolitana del INEI. En términos absolutos, 294.100 personas buscaron activamente un empleo durante este trimestre móvil. Este grupo corresponde a la parte de la población económicamente activa que no logró incorporarse a un puesto de trabajo pese a encontrarse disponible y realizando acciones para conseguirlo.

Mientras en Lima se consolida esta tendencia descendente, los datos del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) muestran que la creación de puestos formales mantiene una trayectoria positiva a nivel nacional. Se trata de indicadores diferentes que permiten observar distintas dimensiones del empleo. El crecimiento formal sumó 4,2% interanual en junio, impulsado por sectores clave como servicios, agropecuario y comercio.

Aunque la tasa de desempleo en Lima Metropolitana alcanzó su nivel más bajo desde 2022, con cifras que sitúan el indicador general en 4,7%, la evolución del mercado laboral revela matices importantes. La mejora coincide con un aumento significativo de la población ocupada: entre mayo y julio, 5 millones 988.700 personas tenían un empleo, lo que representa un incremento del 7,7% respecto al trimestre móvil anterior y equivale a 425.800 trabajadores adicionales.

No obstante, el descenso del indicador general no fue igual para hombres y mujeres, evidenciando diferencias en las condiciones de acceso al trabajo. Del total de desempleados en la capital, 163.000 fueron mujeres, que equivalen al 55,4% del grupo, mientras que los hombres representaron el 44,6%, con un conteo de 131.100 personas. Esta disparidad se refleja claramente en las tasas: el desempleo femenino llegó a 5,5%, cifra superior al masculino, que se ubicó en 3,9%.

Por otro lado, la mejora también impactó los ingresos. De acuerdo con el INEI, el ingreso promedio mensual proveniente del trabajo en Lima Metropolitana aumentó un 4,6%, hasta superar los S/2.300. A ello se suma el comportamiento de la masa salarial durante el trimestre móvil mayo-junio-julio de 2026, que registró una subida del 13,8% respecto al periodo similar del año anterior. La masa salarial comprende el conjunto de remuneraciones acumuladas por los trabajadores dependientes e independientes, tanto por su actividad principal como secundaria, durante los tres meses considerados.

A pesar de estos avances, las condiciones para acceder a un empleo continúan presentando brechas entre determinados grupos demográficos, lo que sugiere que la recuperación es desigual en ciertos sectores de la población limeña.

Fuera de Lima, el mercado laboral también envía señales de expansión, aunque bajo una métrica distinta a la capital. Según datos del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el empleo formal a nivel nacional aumentó un 4,2% interanual en junio de 2026. Este crecimiento se traduce en la incorporación de 251.000 puestos de trabajo formales frente al mismo mes del año anterior. El instituto emisor indicó que el ritmo de crecimiento se mantiene en niveles similares a los observados durante los meses previos.

Su evolución no es aislada, sino que responde a la dinámica simultánea del número de personas ocupadas y sus ingresos. En Lima, por ejemplo, el aumento del 7,7% en la población trabajadora ocurre junto con una mayor masa salarial y un incremento del ingreso promedio. Es crucial entender que estos indicadores miden realidades diferentes: mientras la tasa de desempleo del INEI mide a quienes buscan trabajo activamente, el empleo formal registra los puestos existentes. Por ello, ambos no deben interpretarse como equivalentes.

Dentro del sector privado, el empleo formal registró un avance interanual del 5,6% en junio, cifra ligeramente superior al 5,4% de mayo. El mayor aporte en términos de nuevos puestos provino de la tríada formada por servicios, agropecuario y comercio. Específicamente, el sector servicios agregó alrededor de 99.000 lugares respecto de junio de 2025; el agropecuario sumó 49.000 y comercio incorporó 43.000. Esta distribución refleja los sectores que impulsan la creación de empleo en el país.

El sector agropecuario se destacó por su ritmo de expansión, con un aumento del empleo formal de 11,9% interanual. La minería mostró una tasa aún mayor, de 12,4%, aunque su aporte absoluto fue menor, sumando unos 17.000 puestos adicionales.

La combinación de estos datos revela dos movimientos paralelos en el mercado laboral peruano. En Lima Metropolitana, la caída del desempleo se acompaña de un incremento de la población ocupada; sin embargo, a nivel nacional, el empleo formal sigue creciendo impulsado principalmente por los servicios, agropecuario y comercio.

Gráfico sobre el desempleo en Lima y empleo formal en Perú

Para los próximos meses, la evolución de las actividades económicas que concentran a la mayoría de trabajadores determinará estos indicadores. Los siguientes informes del INEI permitirán verificar si la tasa de desempleo en la capital se mantiene por debajo de los niveles históricos registrados en años anteriores. Por su parte, los reportes del BCRP mostrarán si el crecimiento del empleo formal logra sostener el ritmo observado hasta junio.

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