Danfer Dakari, buzo con más de 25 años de experiencia en el mar, señala que la acumulación de desechos permite ver cómo han cambiado las zonas costeras. «El mar no es un basurero», afirma el profesional. «Antes, en estas bahías había una gran variedad de pescados. Ahora lo que encontramos son llantas, pantalones de agua, botas, filtros y bolsas con aceite». Treinta buzos artesanales respondieron a esta realidad para intervenir en la bahía de Paita. La operación se ejecutó el miércoles 12 de agosto, entre las 8:00 a. m. y la 1:00 p. m., bajo condiciones que exigieron cinco horas de esfuerzo físico intenso.

Durante ese tiempo, los equipos lograron retirar alrededor de dos toneladas de desechos de un área aproximada de 500 m². Bajo el agua, los participantes encontraron una mezcla letal: metales y fierros, llantas, plásticos, mangueras y cabos. Entre estos elementos también se identificaron artes de pesca abandonadas, como poteras y redes que ya no son útiles para la captura.

La presencia humana en el fondo marino deja huellas profundas. Parte de los residuos retirados puede continuar afectando al ecosistema incluso después de haber sido abandonada o mal gestionada. Las redes y otros artes de pesca que quedan en el fondo pueden seguir capturando organismos y convertirse en un riesgo para las especies que utilizan estos espacios para alimentarse, refugiarse o desplazarse.

A pesar del esfuerzo por limpiar, la biodiversidad local ya muestra señales de alarma. En la misma zona donde operaron los buzos, se observó una presencia notablemente reducida de fauna marina: pulpos juveniles, conchas de abanico y cangrejos. Esta situación coincide con un contexto global más amplio. El riesgo no está únicamente en cuántos pingüinos se pierden durante un evento El Niño. También importa cuántos quedan después para reproducirse y cuánto tiempo tendrán antes del siguiente.

(Composición: Inforegión)

La jornada de limpieza en Paita fue organizada por la Asociación de Buzos y Pescadores Artesanales Acuicultores (ABUPAAC)–Paita junto con REDES – Sostenibilidad Pesquera. La Municipalidad Provincial de Paita apoyó en la disposición final de los residuos extraídos. César Trelles, buzo con más de 20 años de experiencia, indica que "Los recursos migran a zonas con agua limpia. Ningún animal, por instinto, busca zonas contaminadas. Nosotros, como buzos que vivimos del fondo marino, vemos ese panorama directo: el pescado ya no está, se nota la ausencia y no llega como antes". La presencia de plásticos, llantas, metales y aparejos abandonados afecta precisamente zonas que pueden funcionar como espacios de alimentación, refugio y desplazamiento para diferentes organismos. Por ello, mantener los fondos libres de estos residuos forma parte de las acciones dirigidas a reducir impactos sobre los ecosistemas costeros. La experiencia de los buzos artesanales les permite observar de manera directa las condiciones del fondo marino y advertir cambios en los lugares donde desarrollan sus actividades. Para ellos, retirar los residuos no se limita a una tarea de limpieza, sino que implica proteger espacios donde habitan distintas especies marinas. La intervención muestra además el papel que pueden asumir las organizaciones de pesca artesanal más allá del aprovechamiento de los recursos marinos. Sus conocimientos sobre el territorio y sus habilidades para trabajar bajo el agua pueden contribuir directamente al cuidado de los hábitats costeros. Al sumergirse, estos profesionales detectan la ausencia de fauna y advierten cómo la contaminación desplaza a las especies que antes habitaban esos fondos. La limpieza no es solo una labor mecánica; es una estrategia vital para preservar la biodiversidad local frente a la acumulación de desechos industriales y domésticos. Mantener el mar libre de basura garantiza que los peces puedan encontrar alimento y refugio, asegurando así la continuidad de las actividades pesqueras en la zona. La colaboración entre pescadores locales y entidades especializadas demuestra un compromiso activo con la sostenibilidad ambiental.

Las dos toneladas retiradas en Paita evidencian la cantidad de residuos que puede permanecer fuera de la vista, bajo la superficie del mar. Esta participación cobra especial importancia en espacios vulnerables o que albergan ecosistemas particulares dentro de Áreas Naturales Protegidas.

La jornada permitió retirar parte de esa contaminación y, al mismo tiempo, mostrar una realidad que los propios buzos aseguran observar cada vez que descienden: los cambios en los fondos de los que también depende su actividad. Para las organizaciones involucradas, conservar los fondos marinos supone utilizar la experiencia acumulada durante años de trabajo para identificar problemas y ayudar a disminuir las presiones sobre estos ambientes.

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