Aaron Ramos Medina

por Aaron Ramos Medina

Julio Velarde inicia su quinto mandato al frente del BCR con el reto de frenar la inflación

Tras ser oficializado para un quinto mandato al frente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde apunta a completar 25 años en la institución y ha señalado que las mejores perspectivas económicas fueron un factor que lo llevó a considerar su continuidad. Ahora, su nuevo periodo empieza con el reto de frenar una inflaciónque supera la meta y devolverla al 2%.

La continuidad del banquero ya es oficial para el periodo 2026-2031. Con ello, Velarde inicia su quinta gestión consecutiva en la entidad que dirige desde 2006, fecha en la que Alan García lo nombró, y cuyo principal objetivo preservar la estabilidad de precios.

Sin embargo, esta vez recibe el cargo en un escenario distinto toda vez que la inflación se encuentra por encima del rango meta (1%-3%), las expectativas de inflación treparon al 3% y el propio ente emisor proyecta que los precios cerrarían este año por encima del objetivo.

Una inflación alta es considerada "el impuesto a los pobres" toda vez que reduce el poder de compra de quienes menos tienen de forma desproporcionada. He ahí el problema y reto en adelante de Velarde Flores, quien deberá acompañar la recuperación mientras enfrenta un desafío directo: contener la inflación y lograr que esta vuelva al rango de entre 1% y 3%.

La oportunidad económica detrás del nuevo mandato

El economista reconoció que los últimos cinco años habían sido difíciles para el crecimiento del país, debido principalmente a la inestabilidad y, según señaló, a un manejo de la economía sin el mejor rendimiento. La perspectiva de una mejora en la economía ya era mencionada por Velarde en junio, cuando todavía no se había definido su continuidad al frente del Banco Central de Reserva.

"Creo que no se tuvo tampoco el mejor manejo macroeconómico. La expectativa de que la situación (económica) se hace mejor sí puede ser interesante (aceptar el cargo)", señaló en aquella oportunidad.

La inflación interanual ha experimentado una escalada sostenida durante los últimos meses, rompiendo el techo del rango meta. Los datos muestran que el índice pasó de un 2,21% en febrero a 4% en junio, para luego superar la barrera de los 4,1% en julio. Esta presión sobre los precios se ha intensificado debido a choques de oferta tanto locales como internacionales. Entre las causas internas destaca la emergencia del gas natural tras una rotura de tubería, mientras que a nivel global, la guerra en Medio Oriente disparó el precio del petróleo.

Buena parte de este incremento responde directamente a aumentos de costos que se trasladan a los consumidores. Uno de los principales canales de transmisión ha sido el combustible. En medio de las tensiones geopolíticas regionales, los precios internacionales del petróleo subieron, elevando los costos de transporte. Aunque en julio los combustibles para vehículos descendieron 4,1% frente al mes anterior, todavía acumulaban un alza de 17,8% en los últimos doce meses. El transporte, por su parte, registró un incremento interanual de dos dígitos (18%). Esto es relevante porque el combustible no solo encarece llenar el tanque; también eleva el costo de trasladar personas y mercancías, lo que puede terminar presionando otros precios de la economía.

En su último reporte publicado en junio, Julio Velarde proyectó que la inflación cerrará 2026 en 3,8%, para luego retornar al objetivo del 2% en 2027. Sin embargo, la revisión incorporó un mayor riesgo de choques de oferta acarreados por los factores mencionados anteriormente.

Otro indicador crítico que tendrá que vigilar Velarde es lo que empresas, analistas y entidades financieras esperan que ocurra con los precios. En mayo, las expectativas de inflación a 12 meses estaban en 2,89%, pero en julio subieron hasta el 3,01%. Esto importa porque una cosa es que la inflación suba temporalmente por un choque externo y otra es que hogares y empresas comiencen a asumir que los precios seguirán aumentando a un ritmo elevado.

En las encuestas realizadas por el BCRP en mayo, las expectativas de inflación para el cierre de 2026 ya mostraban una dispersión importante. El sistema financiero esperaba 2,95%, las empresas no financieras 2,80%, mientras que los analistas económicos proyectaban 3,50%. Esta divergencia subraya la complejidad del panorama económico actual y el reto de frenar la percepción de alza de precios en la sociedad.

BCR mantiene la tasa de interés en 4,25% y son 12 meses continuos sin cambiar "el costo del dinero"

Durante doce meses consecutivos, desde septiembre de 2025 hasta agosto del año actual, el Directorio del Banco Central ha decidido no alterar la tasa de referencia, manteniéndola estable en 4,25%. Julio Velarde no inicia este periodo con una política monetaria expansiva; por el contrario, busca gestionar cuidadosamente la trayectoria futura. La evolución posterior de los precios terminó llevando las expectativas a 12 meses hasta el 3,01%, un dato que define el horizonte temporal para la inflación. Esta tasa es la principal herramienta del Banco Central para influir sobre el costo del crédito y, por esa vía, sobre el gasto de hogares y empresas. Una tasa más alta tiende a enfriar la demanda y puede ayudar a contener presiones inflacionarias; una tasa más baja busca estimular el crédito y la actividad económica.

El Niño aparece como otro riesgo

A las presiones externas se suma el riesgo de el Fenómeno El Niño, un factor que complica la labor del director ejecutivo. El Reporte de Inflación de junio incorporó como escenario base un El Niño Costero fuerte y elevó el sesgo al alza del balance de riesgos de inflación. Entre los principales riesgos identificó precisamente la posibilidad de mayores choques de oferta internos y externos asociados a una intensificación y persistencia del fenómeno climático y a disrupciones en los mercados internacionales de insumos.

El impacto no se limitaría a los precios. El BCR también prevé que El Niño afecte sectores como la pesca y las agroexportaciones. De hecho, aunque el Banco Central proyecta para 2026 un superávit comercial récord de US$49.393 millones, estima que este resultado se reduciría en 2027 por los impactos esperados del fenómeno sobre los volúmenes pesqueros y las agroexportaciones.

Un cuarto de siglo en el BCR: las crisis y cambios que ha atravesado Velarde

Es decir, Velarde tendrá que enfrentar simultáneamente un problema de precios y un riesgo sobre la producción. Su permanencia al frente del banco se extiende hasta 2031, bajo la presidencia de Keiko Fujimori. Julio Velarde fue designado presidente del Banco Central en septiembre de 2006 durante el segundo gobierno de Alan García y posteriormente fue ratificado para los periodos 2011-2016 (Ollanta Humala), 2016-2021 (Pedro Pablo Kuczynski) y 2021-2026 (Pedro Castillo). Ahora permanecerá hasta 2031.

Si completa este nuevo periodo, Velarde alcanzará los 25 años continuos como presidente del BCR. Esto lo convertiría en el funcionario con la mayor permanencia en la historia del ente emisor, una situación inédita.

El economista, reconocido mundialmente como uno de los banqueros centrales más importantes, ha abarcado ya cinco gobiernos con distintas vivencias económicas. Entre ellas, la crisis financiera internacional de 2008-2009 que golpeó el crecimiento global; el boom de materias primas de la década del 2000 y parte de la siguiente, que favoreció a economías exportadoras como la peruana; la pandemia de COVID-19 en 2020, que paralizó buena parte de la actividad económica; el shock inflacionario global de 2021-2023 provocado por la recuperación de la demanda, problemas en las cadenas de suministro y el encarecimiento de alimentos y energía; y ahora un escenario marcado por tensiones geopolíticas (la guerra entre Estados Unidos e Irán), que ha desencadenado alzas de los precios de la energía.

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