Gary, mi amigo fotógrafo, llegó al restaurante buscando pollo y palta con su típico cebichito. Para acompañar pidió una jarrita de refresco de maracuyá. “María, el primer puerto del Perú, el Callao, cumple 190 años de creación como provincia constitucional”, señaló. Siempre fue la entrada y salida de los principales productos del país y tuvo un papel crucial cuando España intentó cortar nuestra libertad en 1866. Todo el pueblo chalaco participó activamente en el combate del 2 de Mayo, evento que acabó definitivamente con las pretensiones coloniales de la península ibérica.

No obstante, en los últimos tiempos esa importante provincia ha sido gobernada por autoridades corruptas, muchas de las cuales terminaron purgando prisión. Verdaderamente, las mafias se han apoderado de muchas entidades públicas en este primer puerto. Un lugar que debería ser tan próspero y moderno como Hamburgo, Ámsterdam o Barcelona gracias a sus ingresos, pero eso no ocurre por culpa de los llamados ladrones de cuello y corbata.

En todos estos años, para intentar contentar a los chalacos, les han organizado conciertos de salsa, pero la seguridad es pésima, literalmente. No hay día en que no maten a una persona o disparen contra vehículos de transporte de pasajeros, aparte de las frecuentes extorsiones a taxistas, bodegas y cualquier tipo de negocio. La gente debe aprender a elegir bien. Esos que llegan repartiendo táperes, bolsas con comida o ofreciendo todo son los desesperados por llegar a robar.

¿Y cómo se ejecutan estos robos en el Callao? A través de licitaciones de obras, muchas veces amañadas para asegurar la victoria al 'empresario' que financió la campaña del candidato. Y eso sucede a pesar de que ahora es el Estado quien entrega dinero a los partidos para solventar gastos políticos; esto tiene que acabar.

El Callao, puerto con una rica historia y que alguna vez fue el más importante de América del Sur, no merece su actual situación. Pero de esto solo saldrán los mismos chalacos. Ya lo saben: ¡no elijan a corruptos! Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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