Hernando Tavera, presidente ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú (IGP), confirmó que el temblor del 108 kilómetros de profundidad tuvo su epicentro a 35 kilómetros al norte de Coracora, en Parinacochas.

Este sismo de magnitud 7,2, que ocurrió este jueves 20 de agosto, dejó perceptible su impacto en múltiples zonas del país, desde Ica hasta el norte de Arequipa y Abancay. Lo más relevante es que la sacudida guarda una exacta coincidencia geográfica con un antecedente técnico registrado el 24 de agosto de 2014.

Aquel evento histórico fue de magnitud 6,6 ML (6,8 Mw) y también se ubicó en la misma localidad. La onda de percepción abarcó un radio cercano a los 300 kilómetros e impactó con una intensidad de nivel VI en Puquio. En ambos casos, el foco sísmico se situó a idéntica profundidad: 108 kilómetros.

¿Qué sucede bajo Ayacucho y por qué ambos sismos ocurrieron a 108 kilómetros de profundidad?

Para comprender lo que ocurre en el subsuelo, hay que observar la dinámica tectónica del Perú. El IGP explica que la placa de Nazca converge y se introduce por debajo de la placa Sudamericana. No obstante, los terremotos no se generan únicamente por esa razón.

También pueden producirse por la deformación interna de la placa oceánica cuando ya se encuentra debajo de la cordillera de los Andes, lo cual es clave. Según el organismo científico, los sismos en Ayacucho no solo ocurren por la convergencia de placas, sino también por esta otra razón tectónica específica.

Las investigaciones sobre la tectónica en Ayacucho revelan la actividad de la placa de Nazca bajo la Sudamericana. Foto: IGP Los estudios tectónicos en Ayacucho demuestran la interacción entre las placas de Nazca y Sudamericana, un fenómeno que ya marcó el sismo de Coracora en 2014. El análisis científico de aquel evento identificó fuerzas extensionales por desplazamiento hacia el este, activas entre los 100 y 130 kilómetros de profundidad. Este mecanismo focal respondió a una ruptura dentro del manto sumergido, confirmando una franja de sismicidad intermedia constante en la región. Sin embargo, que la localización sísmica coincida no garantiza el mismo patrón de fractura. La investigación previa estableció la falla interna para 2014, pero la caracterización del movimiento actual de magnitud 7,2 requiere estudiar su fuente específica por separado. ¿Por qué se percibió el sismo a cientos de kilómetros de distancia? El movimiento telúrico en Ayacucho se propagó ampliamente debido a ser un foco intermedio. Según Hernando Tavera, titular del IGP: "como es un sismo de profundidad intermedia, entonces el radio de percepción es bastante grande". Esta característica física explica por qué la sacudida alcanzó zonas tan distantes como Ica, Arequipa, Abancay y la capital peruana. La magnitud del evento y su ubicación profunda permitieron que las ondas sísmicas viajaran largas distancias sin perder demasiada energía. Aunque el epicentro fue local, la intensidad de la vibración se sintió con fuerza en múltiples departamentos del sur y centro del país, evidenciando cómo la profundidad modifica radicalmente el alcance de los terremotos en nuestro territorio geológico activo.

Tavera precisó que, respecto al impacto en Ayacucho, la población solo sintió una "oscilación poco suave", sin daños graves. Esto se debe a que la energía liberada por las fracturas rocosas viaja como ondas geológicas hasta disiparse tras cubrir enormes distancias. Las investigaciones oficiales demuestran que los eventos telúricos a gran profundidad rara vez causan daños severos, salvo cuando superan el grado 7.0 en magnitud. Un antecedente claro ocurrió en San Martín durante 2005: una sacudida de 115 kilómetros bajo el suelo extendió sus vibraciones hasta Guayaquil.

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