El superintendente de la SBS, Sergio Espinosa, declaró en entrevista exclusiva con Gestión que, a futuro, se deberá evaluar si es necesario implementar un programa de apoyo similar al aplicado durante la pandemia. Su objetivo sería evitar que se rompa la cadena de pagos dentro del sistema financiero ante los impactos que, sobre ciertos sectores, verifica El Niño. Para enfrentar esta coyuntura, la Superintendencia cuenta con herramientas normativas diseñadas para eventos cíclicos como el fenómeno climático, así como para crisis más focalizadas, tales como el terremoto de 2007 en el sur o la propia pandemia. La regulación contempla mecanismos que activan al declararse una emergencia: permiten a los bancos, cajas y financieras reprogramar créditos otorgados sin afectar la calificación del deudor. Esto significa que las entidades no tendrían que realizar mayores provisiones por riesgo de incobrabilidad. En esencia, existen dos elementos clave en este esquema. Primero, está la decisión voluntaria de los agentes financieros de ir realizando provisiones anticipadas para cubrir posibles moras; es decir, guardar pan para mayo. Por otro lado, opera la propia regulación reactiva ante estos eventos. Esta facilita las reprogramaciones sin el "castigo" de la reclasificación a la baja del deudor y sus provisiones en la entidad financiera. Eso ya existe actualmente. La SBS asegura que con el tiempo habrá que evaluar si es necesario algún programa de apoyo como el que se introdujo durante la pandemia para evitar que se rompa la cadena de pagos en el sistema financiero. Sergio Espinosa, jefe de la SBS.
Fotos: Julio Reaño/@photo.gec

Alcances de la norma

Los especialistas advierten que El Niño en curso será el peor de los últimos 50 años y la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP alista medidas adicionales. La semana pasada se reunió con Juan Carlos Requejo, ministro de la Producción, para analizar cómo afecta a sectores como la pesca, impactando no solo a los pescadores sino a toda la cadena de suministros vinculada.

Cambiaría la figura en las reprogramaciones entonces…

La respuesta es afirmativa. Se trabaja con Produce para extender los alcances de la normativa vigente mediante una interpretación, sin necesidad de emitir un nuevo decreto. La estrategia busca que la declaración de emergencia se aplique a una región, provincia o incluso a una actividad económica específica.

Esto ampliaría el criterio actual, ya que sectores como la pesca, la industria textil y la agricultura no están restringidos geográficamente; su afectación es generalizada y casi nacional. Por ejemplo, en la industria textil, aunque las zonas costeras podrían ver alterados los inventarios de prendas de invierno, en la sierra o el sur del país podría observarse lo contrario. No obstante, se espera que el balance general para el sector sea negativo.

Frente a esta situación, Sergio Espinosa, jefe de la SBS, confirma que aunque existen afectaciones puntuales en ciertas áreas geográficas como la costa, el impacto macroeconómico exige una visión más amplia. La idea es flexibilizar las reglas para permitir reprogramaciones de deuda basadas en la crisis del fenómeno climático y no solo en la ubicación territorial.

De esta forma, se busca proteger a los acreedores que operan bajo un escenario adverso compartido por múltiples regiones, asegurando que el sistema financiero acompañe la realidad económica derivada de este evento natural histórico.

Sergio Espinosa, quien se refirió a los pasos que alistan frente al Fenómeno del Niño, explicó el mecanismo inicial ante una declaración de emergencia por actividad. Esta acción se coordina con Produce y activa una norma de la Superintendencia vía oficio bancario. Bajo este esquema, entidades como bancos, financieras o cajas podrán otorgar reprogramaciones a sus deudores sin que ello afecte su calificación crediticia. El objetivo es evitar aumentar el nivel del daño en el historial financiero del cliente. Sin embargo, esto representa solo el primer momento de la respuesta institucional.

Lo siguiente implica monitoreo temporal para evaluar si los efectos se profundizan y si resulta necesario implementar programas de apoyo específicos. Podría ser un esquema para proteger la cadena de pagos mediante asistencia a los deudores, o bien, replicar lo ocurrido durante la pandemia con ayuda directa a las entidades prestamistas. Esto es crucial especialmente para microfinancieras que podrían enfrentar un eventual bache económico.

Aparte de Produce, ¿la SBS viene trabajando con algún otro sector del Gobierno?

Por supuesto, se mantiene una estrecha colaboración técnica con los equipos del Ministerio de Economía y Finanzas tras múltiples reuniones. El Niño no es solo un fenómeno físico marcado por lluvias e inundaciones; posee también una dimensión financiera crítica. Esta realidad afecta directamente a los negocios dañados y su capacidad para cumplir sus obligaciones de deuda. Es vital entender cómo este escenario impacta en las instituciones financieras, que finalmente prestan utilizando el ahorro del público general.

Sergio Espinosa se refirió a las medidas que alistan frente al FEN. La SBS se reunió el lunes con alto nivel con Asbanc para presentar los alcances del alivio a deudores. Se expuso data estadística sobre la relación entre lluvias en regiones específicas y el comportamiento crediticio resultante. Víctor Melgarejo, director periodístico e editor central egresado de la UNI y diplomado en UDEP, con más de dos décadas en economía y finanzas, explica que la estrategia no es sobrerreaccionar ni otorgar medidas innecesarias. Guillermo Westreicher Herrera, economista con trayectoria en medios digitales, añade que se monitorea la situación con información de Perú y las autoridades climáticas de EE. UU. La idea es evitar reprogramaciones masivas; cada cliente es un universo particular. Se debe evaluar caso por caso para determinar qué medidas son necesarias según el momento actual. El objetivo es aplicar soluciones precisas sin generalizar, utilizando datos que vinculan la meteorología con la salud financiera del sector. Así se garantiza que las autoridades de clima y los bancos ajusten sus acciones a las necesidades reales de cada deudor afectado por El Niño, evitando un enfoque uniforme que podría ser ineficiente o injusto para situaciones individuales distintas dentro del mismo contexto climático nacional e internacional. Víctor Melgarejo linkedin Guillermo Westreicher Herrera

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