Una vivienda en el barrio Lámparas de Alajuelita, a las afueras de San José, ha demostrado que los residuos pueden convertirse en materiales útiles para construir hogares. La estructura está compuesta por más de siete toneladas de plástico reciclado transformados en bloques de construcción.

Este proyecto, desarrollado entre mayo de 2026 y ocho años después, permitió que Cindy Mora y su hijo Fabrizio finalmente tuvieran un lugar propio. La mujer dedicó nueve años a ahorrar para adquirir el terreno en Costa Rica y luego buscó una solución económica para la edificación. Decidieron utilizar plástico como principal insumo, una estrategia que convirtió un problema ambiental en una oportunidad.

La iniciativa contó con el impulso de Hábitat para la Humanidad Costa Rica, Procter & Gamble, Urbarium y Ekojunto. El objetivo es claro: mostrar cómo estos materiales pueden edificar viviendas sostenibles. En total, se utilizaron más de siete toneladas de plástico reciclado para fabricar los bloques que forman parte de la estructura.

La obra se extendió durante ocho años y finalmente permitió que ambos tuvieran un hogar desde mayo de 2026. La vivienda se encuentra en el barrio Lámparas de Alajuelita, cerca de San José, y fue desarrollada mediante una iniciativa de varias organizaciones.

Aunque mantiene el aspecto externo de una construcción tradicional, la vivienda incorpora materiales reciclados pero ofrece todas las características de un hogar convencional. Cuenta con cimientos, tejado e instalaciones completas —eléctricas y fontanería—, además de puertas, ventanas y una distribución funcional para la vida diaria.

Ocho años para convertir un terreno en un hogar

Este proyecto combinó dos etapas largas: ocho años dedicados a construir la casa y otros nueve que Cindy necesitó para ahorrar el dinero destinado al terreno. Su historia refleja las dificultades de quienes, con recursos limitados, buscan acceder a una vivienda propia. La alternativa del plástico reciclado fue clave, pues permitió reducir costos y hacer posible este sueño familiar.

Más allá del ahorro económico, la iniciativa plantea una solución para aprovechar grandes cantidades de residuos plásticos que normalmente contaminarían el ambiente, dándoles una segunda utilidad en la construcción. Así, lo que antes era basura se convierte en parte de un hogar. El proyecto busca abrir el camino a nuevas soluciones habitacionales sostenibles al unir el acceso a una vivienda con el reciclaje.

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