MADRID, 20 Ago. (EUROPA PRESS) - Ante las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Tomoko Akane, presidenta del Tribunal Penal Internacional (TPI), y un abogado fiscalista, la Unión Europea cerró filas para defender su independencia. Washington declaró una cruzada contra el organismo, pero los países europeos recalcaron que la institución debe seguir su labor sin "presiones" ni "intimidaciones". El objetivo es salvaguardar la imparcialidad del tribunal con sede en La Haya y evitar que las medidas "socaven la lucha global contra la impunidad", como señaló el titular de Exteriores belga, Maxime Prevot.

"Condene todas las sanciones dirigidas contra el TPI" fue el mensaje clave desde Bruselas. Además, se insistió en que estas acciones debilitan la independencia y socavan los derechos de las víctimas, por lo que resulta "de vital importancia defender el tribunal".

El ministro neerlandés Tom Berendsen, tras mantener una llamada con Akane, expresó su apoyo firme al organismo. En redes sociales, indicó que el TPI realiza una "labor vital por la justicia internacional" y valoró su "liderazgo", así como la "estrecha cooperación" con las autoridades de los Países Bajos.

Por su parte, Alemania también manifestó respaldo a través del Ministerio de Exteriores. El gobierno alemán aseguró que al apoyar el Derecho Penal Internacional, también "sacamos lecciones de la historia de Alemania". La diplomacia germana añadió que este tribunal contribuye "a un mundo más seguro y justo" y ayuda a combatir la impunidad.

El TPI debe poder cumplir su mandato libremente, sin intimidación ni presiones políticas. Esto no tiene que ver con defender la soberanía nacional. Al contrario, la soberanía también conlleva la responsabilidad de respetar los principios fundamentales del derecho internacional", ha recalcado, mostrando su apoyo al TPI y abogando por que la UE aplique el Estatuto de Bloqueo, el mecanismo por el que puede dejar sin efecto sanciones internacionales.

Irlanda, a través de un comunicado del Ministerio de Exteriores, expresó que "lamenta profundamente" las últimas sanciones adoptadas por Washington. Las medidas contra el tribunal con sede en La Haya "solo sirven para perjudicar a las víctimas más vulnerables que buscan justicia".

En la misma línea, Finlandia ha lamentado las nuevas sanciones estadounidenses y ha afirmado que el organismo "debe poder cumplir su mandato judicial sin restricciones". España considera que las impuestas por Estados Unidos se tratan de "un ataque flagrante" contra la independencia de la corte, incidiendo en que el mandato del tribunal viene otorgado por los estados miembro que han ratificado el Estatuto de Roma.

De lado de Noruega, el titular de Exteriores, Espen Barth Eide, señaló que el país "desaprueba enérgicamente" las sanciones de Estados Unidos contra funcionarios del TPI. "Atacar a individuos por cumplir con sus deberes legalmente mandatados socava la integridad e independencia del sistema de justicia internacional", denunció.

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