Shinno, ministro durante su participación en el Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS) 2026, afirmó que la reforma del canon minero busca corregir un esquema donde los fondos a menudo se concentran en capitales regionales sin llegar a las comunidades aledañas. «Tenemos que lograr que parte de ese canon vaya sí o sí a las comunidades aledañas a los entornos mineros, para que ellos justamente vean cómo se llega la infraestructura básica que tanto reclaman», sostuvo el funcionario. Su objetivo es que la población local perciba tangiblemente el beneficio de la actividad extractiva, respondiendo con soluciones duraderas y visibles a sus expectativas.

La modificación, se desprende de lo explicado por el ministro, apunta a corregir el actual esquema de distribución del canon. Foto: GEC

Esta propuesta no es nueva, pues en el plan de gobierno de Fuerza Popular ya se consignó que hasta el 40% del canon sería directamente redistribuido a la población de la zona de extracción, con control comunitario. Shinno explicó que este rediseño se inscribe en una estrategia más amplia basada en tres pilares: innovación, confianza y sostenibilidad.

Sobre la innovación, el ministro aclaró que no se limita a la incorporación de tecnología, sino que implica buscar nuevos mecanismos para mejorar la relación entre empresas y comunidades. «La tecnología y la inteligencia artificial van a ser de mucha utilidad para la reducción de los tiempos de evaluación. Simplificar procesos no significa debilitar estándares ambientales, significa eliminar la burocracia para poder generar desarrollo oportuno», afirmó Shinno. En cuanto a la confianza, destacó que esta se construye día a día con el cumplimiento de los compromisos asumidos y con la demostración de beneficios concretos de la minería formal.

La modificación apunta a beneficiar directamente a quienes viven cerca de las operaciones mineras, alejándose del modelo actual. Shinno concluyó que este rediseño, junto con la adopción de los tres pilares mencionados, marca el inicio de una nueva etapa para el sector. En esta fase, el desarrollo económico va de la mano con el bienestar social y la protección ambiental, asegurando que las expectativas de las comunidades sean atendidas mediante infraestructura básica y soluciones reales.

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