Detrás del cese a la actividad laboral se esconde una exigencia concreta: que el Gobierno holandés retroceda en su propuesta para recortar € 6,500 millones destinados a la seguridad social. Esta presión es el motor principal de las movilizaciones del sindicato de trabajadores portuarios, afiliado a la Federación Holandesa de Sindicatos (FNV). El impacto económico no depende únicamente de la duración del paro, sino de su ubicación estratégica y el grado de congestión del sistema logístico. La primera huelga está programada para el 4 de septiembre, con una ventana operativa comprendida entre las 11:15 y las 19:00 horas. En ese lapso, los buques no serán atendidos, lo que implica que las operaciones de carga, descarga, aseguramiento de mercancías, remolque e inspección de cargas podrían sufrir importantes retrasos. La segunda paralización ocurrirá cinco días después. De acuerdo con Idexcam, este intervalo entre ambas fechas generaría un efecto acumulativo en la cadena logística, afectando principalmente a las exportaciones. Entre los productos expuestos destacan los arándanos (US$ 146 millones y 19,314 toneladas en septiembre de 2025), las paltas frescas (US$ 40 millones y 18,882 toneladas en el mismo mes) y el cacao en grano (US$ 39 millones y 5,617 toneladas). Óscar Quiñones, jefe del área correspondiente de la CCL, conversó con Gestión para explicar las magnitudes. Considerando que se atiende a un promedio de 12 naves diarias, al menos hasta abril del presente año, según CBS Netherlands, la paralización de ocho horas podría afectar la atención de unas cuatro naves. Sin embargo, hay que tener presente que la atención de operaciones de carga y descarga tras esa primera pausa puede demorar entre 12 a 24 horas. A eso se le agrega el retraso que después causará la paralización ferroviaria, lo que tal vez le tome al sistema unos cinco días para absorber las demoras. Bill Gee, profesor de Economía y Finanzas de ESAN University, resumió la situación: «El impacto económico no depende solo de cuántas horas puede durar la huelga, sino de dónde se produce y qué tan congestionado se encuentra el sistema». Incluso en la paralización de ocho horas, los buques van a seguir llegando y los contenedores van a dejar de descargarse al ritmo previsto. Cuando las operaciones se reanuden, va a quedar una cola, un rezago de buques, contenedores y, en general, operaciones pendientes. Este escenario pone en riesgo la ruta agroexportadora de Perú hacia el mercado europeo, donde la puntualidad es vital para mantener los contratos comerciales y evitar pérdidas económicas significativas por demoras en la entrega de mercancías perecederas y no perecederas que dependen del tránsito marítimo eficiente.

"Rotterdam, por tanto, no es un puerto cualquiera; funciona como una especie de canal, como una puerta", enfatizó Gee. Esta visión fue reforzada por Víctor Ballena, coordinador del Observatorio de Comercio Exterior de la Facultad de Economía de la UPC. Para el experto, Países Bajos se consolida como el segundo destino de las agroexportaciones peruanas y la entrada clave para distribuir productos hacia toda Europa. Los valores exportados llegan a un aproximado de US$ 2,500 millones anuales, de los cuales casi 80% son de productos agrícolas y perecibles.

La campaña peruana de palta tiene una ventana importante entre abril y setiembre en Países Bajos. (Foto: Andina)

Sostuvo Quiñones que el puerto de Ámsterdam es uno de los principales puntos de entrada al norte de Europa, lo que confirma su rol estratégico como puerta de entrada a mercados clave.

Un puerto, varios mercados

Pero el calendario no es el único factor que preocupa: también lo es la cobertura detrás de Países Bajos. Este destino tiene una posición logística que lo convierte en una puerta de entrada estratégica al mercado europeo; es decir, en un importante punto de redistribución hacia Alemania, Bélgica, Francia y los países nórdicos. En suma, un "paréntesis" en su itinerario puede tener efectos que trascienden las fronteras neerlandesas.

En cuanto a la logística interna, Gee añadió que pocos días después podría surgir otro obstáculo: la huelga ferroviaria podría dificultar la distribución de la carga retrasada hacia otras zonas de Europa. Ante este escenario, advirtió sobre el efecto dominó:

"El punto es que existe un riesgo de propagación; o sea, una huelga relativamente corta, si no es resuelta, puede generar retrasos, puede llamar a mayores huelgas, y eso sí sería un problema mayor", acotó Gee.

La complejidad se agrava por la planificación comercial. Ballena explicó que la programación de las exportaciones peruanas, especialmente las perecibles, requiere tres meses de anticipación. Solo las más simples exportaciones se planifican entre cuatro y ocho semanas, a causa de la tramitación existente en nuestra economía.

El vocero de la UPC, Gee, advirtió que para un exportador peruano es inviable cambiar Róterdam por otro puerto europeo cuando la carga ya está en tránsito. Aclaró: «En estos momentos de coyuntura internacional, los fletes han aumentado debido al alza del precio internacional del petróleo, y además hay que reorganizar la programación logística desde los puertos alternativos como Amberes (Bélgica) y Hamburgo (Alemania)». Desde su perspectiva, cuando los containers llegan y no haya quien los mueva, suben los costos de almacenamiento y carga retenida. Gee concluyó: «Algunos días adicionales pueden traducirse en mayores costos de almacenamiento, refrigeración, transporte terrestre, mayores estadías de contenedores, o en el peor de los casos, pérdida total comercial del producto». Además, estos contenedores pertenecen a una cadena de frío especificada para unos días (30 a 40 días programados), donde cualquier alteración trae problemas de deterioro y menor tiempo de exposición comercial; se afectan contratos ya firmados. Idexcam, por su parte, identificó las regiones del país que verían comprometido su dinamismo: Lima, Lambayeque e Ica. El impacto no solo es económico, sino operativo, pues los retrasos en el movimiento de mercancías generan una cadena de costos adicionales y riesgos para la integridad de los productos perecederos que viajan desde nuestros puertos hacia el mercado europeo. El puerto de Róterdam conecta las rutas marítimas con redes ferroviarias, carreteras y vías navegables hacia el interior de Europa. (Foto: difusión)

Leer artículo completo en gestion.pe →