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Magnos Salas, presidente de la Asociación de Grifos y Estaciones de Servicios de Arequipa, alertó que el desabastecimiento de GLP vehicular ya es una realidad en la ciudad. Según su informe, alrededor del 40% de las estaciones no cuenta con reservas disponibles entre sus 58 puntos de venta. «Los grifos suelen contar con combustible para tres o cuatro días», explicó el dirigente, advirtiendo que varias unidades ya reportan que se agotaron sus existencias debido a la interrupción del tránsito.

La causa principal son los huaicos que provocaron un bloqueo en el tramo Ático-Ocoña de la Panamericana Sur. Como consecuencia, las cisternas que transportan este combustible permanecen varadas en la carretera. Esta parálisis logística no solo afecta al gas licuado, sino que también impide la llegada de otros productos esenciales a la región.

En el grifo ubicado en el cruce de las avenidas Simón Bolívar y Amazonas, dentro del distrito de Mariano Melgar, se formaron filas extensas de vehículos. Los trabajadores del establecimiento señalaron que sus reservas podrían agotarse durante el día mismo.

Otro foco de alta demanda fue el grifo Primax en la avenida Progreso, zona Miraflores. Allí, conductores esperaron más de una hora para conseguir su tanque lleno. Algunos taxistas indicaron que tuvieron que recorrer varios establecimientos antes de finalmente encontrar combustible disponible, evidenciando la gravedad del escenario.

Taxistas advierten por alza del combustible

El problema afecta directamente a quienes trabajan con GLP. Según taxistas, el precio subió en algunos puntos: pasó de S/6,80 o S/6,85 a cerca de S/7,95 por galón. Esta situación se debe al bloqueo de la Panamericana Sur en distintos tramos entre Ático y Ocoña. La interrupción ocurre entre los kilómetros 728 y 752 en Ático, y está restringida entre el 753 y 773 en Ocoña por huaicos y material sobre la vía. Según Sutran, esto impide el ingreso normal de combustible hacia Arequipa.

Mientras Provías Nacional mantiene maquinaria pesada para despejar los sectores afectados, cientos de vehículos continúan varados. El desabastecimiento es grave: entre 20 y 30 cisternas que ingresan diariamente permanecen detenidas debido a la interrupción de la vía. Si el bloqueo continúa, los grifos podrían reducir aún más sus reservas y el precio del combustible podría seguir presionándose al alza.

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