EsSalud, que atiende a más de 12 millones de asegurados y maneja un presupuesto cercano a los S/19 mil millones, atraviesa una etapa crítica marcada por demoras en la atención, dificultades de abastecimiento, una situación financiera compleja y una conducción en transición. Lleva más de una semana sin un presidente ejecutivo titular. Mientras se desarrolla un proceso de selección anunciado por el Ministerio de Trabajo, la Presidencia Ejecutiva está a cargo de la viceministra de Trabajo, Hilda Sandoval Cornejo.

La encargatura ocurre en medio de problemas acumulados en la atención y gestión de servicios. El Gobierno sostiene que busca una salida profesional y sostenible, pero la falta de una designación definitiva mantiene la incertidumbre. Óscar Ugarte, exministro de Salud, cuestionó la decisión de mantener una encargatura mientras se define al próximo titular. En declaraciones a Infobae Perú, consideró que la designación de Sandoval no responde al perfil que requiere una institución de la magnitud de EsSalud.

"Es un error", afirmó Ugarte, señalando que la conducción debería recaer en alguien con experiencia en el sector salud. También criticó que la Presidencia Ejecutiva pueda asumirse de manera paralela a otras funciones. Según su análisis, dirigir EsSalud exige dedicación exclusiva y conocimiento del sistema sanitario.

"Hay que poner a alguien que conozca y que enderece la institución", sostuvo el exministro. Para Ugarte, mantener una conducción interina prolonga la posibilidad de corregir los problemas estructurales de la entidad. Por ello, plantea que el Gobierno nombre cuanto antes a un presidente ejecutivo titular con experiencia en salud pública o gestión hospitalaria.

El exministro advierte que la falta de estabilidad en la dirección impide tomar decisiones sostenidas en el tiempo. A su juicio, EsSalud necesita una conducción con respaldo político y técnico que no dependa de cambios constantes. La demora también cuesta; mantener un liderazgo interino prolongado obstaculiza la implementación de medidas correctivas urgentes y profundas dentro del complejo organismo público.

El ministro de Trabajo, Juan Sheput, ha reconocido que EsSalud tuvo once presidentes ejecutivos en los últimos cinco años. Esta inestabilidad relacionala directamente con los problemas actuales del Seguro Social y abre el debate sobre la necesidad de una conducción más estable. El cuestionamiento se refuerza al observar la alta rotación de autoridades: en lo que va de 2026, la institución ha tenido cuatro conducciones distintas.

Cecilio Acho Mego dejó el cargo el 12 de marzo y fue reemplazado por Luis Rosales Pereda. Su gestión terminó el 10 de junio y fue sucedido por Jaime Moreno Eustaquio, quien también fue removido en agosto. La sucesión constante de gerentes evidencia una crisis estructural.

Esa crisis también se refleja en la atención a los asegurados. El tiempo promedio para obtener una cita médica es de 23 días a nivel nacional, aunque en algunas especialidades puede superar el mes. En Lima, por ejemplo, Rehabilitación Pediátrica registra esperas de hasta 80 días.

A ello se suma la situación financiera. EsSalud administra cerca de S/19 mil millones y cerró 2025 con un déficit de S/896 millones. El Gobierno ha anunciado una auditoría para evaluar con mayor precisión su situación económica y administrativa.

En paralelo, la institución ha reportado avances en el abastecimiento de medicamentos, aunque el problema de stock sigue siendo uno de los puntos críticos del sistema de atención. A pesar de estos esfuerzos, la operatividad diaria enfrenta obstáculos significativos que impactan directamente al usuario final y a la confianza pública en el ente rector.

Luis Rubio habría renunciado a su candidatura para la Alcaldía de Lima por una presunta plaza para la Presidencia Ejecutiva de EsSalud

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