por Redacción RPP

Un informe del Financial Times, basado en testimonios de personas presentes, revela que el gobierno interino venezolano, bajo la dirección de Delcy Rodríguez, omitió por completo cualquier exigencia sobre la liberación de Nicolás Maduro durante las negociaciones sostenidas este mes en Caracas. Este silencio estratégico, confirmado este miércoles tras cinco sesiones que finalizaron la semana pasada, dejaría al exlíder a merced del sistema judicial estadounidense, donde permanece recluido desde enero en una celda de Brooklyn enfrentando acusaciones por narcotráfico. A pesar de que la administración calificó la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, como una "agresión vil" en el pasado, la agenda política actual parece haber borrado su existencia. Fuentes cercanas al proceso consultadas por Financial Times, mostraron sorpresa ante esta ausencia total del tema, señalando un cambio drástico en las prioridades del grupo en el poder. Una figura de la oposición presente en los encuentros afirmó que "Maduro y Flores simplemente no existen en la mesa de negociaciones". La misma fuente complementó describiendo la atmósfera de los encuentros al decir: "Los han borrado de la historia". Esta postura evidencia un giro estratégico significativo, donde el oficialismo ya no busca su excarcelación como condición previa para el diálogo. De esta forma, la administración asume que la justicia norteamericana resolverá el caso sin intervención externa directa. La decisión de ignorar su situación en las conversaciones con la oposición marca un hito en la gestión actual del gobierno. Al no mencionar a los prisioneros, Delcy Rodríguez envía una señal clara sobre el nuevo rumbo político que adopta Caracas frente a las demandas internacionales y internas. El diario británico destaca cómo este olvido deliberado refleja una redefinición total de los objetivos diplomáticos y legales del país en medio de la crisis política vigente.

Un sector de la oposición y representantes del interinato de Delcy Rodríguez mantienen mesas de negociaciones para una transición en Venezuela, y la situación de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, estarían fuera de agenda. En medio de los devastadores terremotos de junio y la búsqueda de estabilidad económica, el giro estratégico de Delcy Rodríguez parece buscar consolidar su mandato. La actual mandataria ha facilitado el acceso de inversores extranjeros, incluidas empresas estadounidenses, a las reservas petroleras para suavizar tensiones con Washington. Sin embargo, según el FT, esto se logra mientras se omite hablar de la excarcelación de Nicolás Maduro en negociaciones por transición. Mientras tanto, el proceso judicial contra Maduro en tribunales internacionales sigue su curso sin que el Ejecutivo venezolano realice gestiones significativas para intervenir en su favor. “Su destino ya está sellado”, aseguró el analista y consultor venezolano Edward Rodríguez en declaraciones al FT. “Dejarán que el caso siga su curso mientras ellos se enfocan en su única prioridad: la supervivencia”, puntualizó el experto. Rodríguez fue inicialmente contundente al exigir la liberación de Maduro inmediatamente después de su captura, consolidando apoyo de sectores intransigentes de seguridad. Ahora, Rodríguez ha optado por discursos sucintos que evitan mencionar al antiguo líder del régimen, marcando una clara distancia con la retórica encendida de la era del depuesto mandatario. Esta estrategia de olvido se ha trasladado también al espacio físico y comunicacional de Venezuela. Los carteles y vallas publicitarias que meses atrás inundaban las ciudades exigiendo su liberación han sido retirados, mientras que la mayoría de los murales pro-Maduro han sido borrados o cubiertos. La desaparición de Maduro de la narrativa oficial es ahora una prioridad central. La nota del FT señala que el interinato prioriza su supervivencia política y económica sobre la justicia internacional. Edward Rodríguez, quien cambió su postura inicial, advierte que el Ejecutivo permite que los casos judiciales continúen sin intervención activa. En sus alocuciones públicas, Rodríguez ha optado por discursos sucintos que evitan mencionar al antiguo líder del régimen, marcando una clara distancia con la retórica encendida de la era del depuesto mandatario. La desaparición de Maduro de la narrativa oficial se ha trasladado también al espacio físico y comunicacional de Venezuela. Los carteles y vallas publicitarias que meses atrás inundaban las ciudades exigiendo su liberación han sido retirados, mientras que la mayoría de los murales pro-Maduro han sido borrados o cubiertos. La estrategia del interinato es evidente: consolidar poder interno y abrir puertas a inversores, dejando el destino de Maduro sellado por tribunales internacionales sin más gestiones oficiales.

Desde su captura, Delcy Rodríguez ha ido reemplazando a altos mandos militares. Ricardo García, militante chavista que considera traición interna la detención del presidente, se mostró en desacuerdo con las conversaciones al FT. “No estoy de acuerdo con estas conversaciones, porque no se puede permitir que Trump siga imponiéndonos cosas mientras el acuerdo ni siquiera menciona al presidente que fue secuestrado”, dijo. Incluso Diosdado Cabello, otrora número 2 del chavismo, se ha acercado a Washington. El medio británico también señala estos movimientos políticos internos como parte de la nueva dinámica tras la exigencia de su liberación.

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