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por France 24

El conflicto comenzó el pasado 19 de julio, cuando dos funcionarios franceses fueron retenidos durante una reunión con artistas iraníes. París denuncia una agresión y Teherán los acusa de “infiltración e injerencia”. Un mes después, la crisis escaló con medidas contra diplomáticos de ambos países.

Francia anunció el martes 18 de agosto la expulsión de dos diplomáticos iraníes, el último episodio de una disputa con Teherán que comenzó hace un mes tras la detención de dos funcionarios de la embajada francesa y que desde entonces fue escalando entre acusaciones de agresiones, injerencia y violaciones de las normas diplomáticas.

El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, informó que los dos representantes iraníes serán expulsados "en los próximos días", después de ser declarados "persona non grata".

"Había anunciado que este acto intolerable tendría consecuencias. Ya está hecho", remarcó Barrot en X.

La decisión fue comunicada al embajador iraní en Francia, quien fue convocado el martes al Quai d'Orsay, sede del Ministerio de Exteriores.

Teherán había informado previamente a París que los dos funcionarios involucrados en el episodio no podrían regresar al país.

La República Islámica los acusa de haber violado la Convención de Viena, que regula, entre otras cuestiones, las funciones y obligaciones de las misiones diplomáticas.

El enfrentamiento entre los dos países se remonta al 19 de julio y a un episodio sobre el que París y Teherán tienen versiones diferentes.

¿Qué ocurrió el 19 de julio?

El día 19, dos diplomáticos franceses en Teherán se reunieron con Aria Kasaei (46 años) y Elly Naghilou (36), diseñadores gráficos iraníes. Según allegados a los artistas citados por la agencia AFP, el encuentro tuvo lugar en la vivienda de Kasaei y buscaba conversar sobre Villa Zadig, un proyecto cultural para el que ambos diseñaban la identidad visual. Sin embargo, las autoridades iraníes irrumpieron en la sesión y arrestaron a Kasaei y Naghilou. Ambos permanecen detenidos desde entonces, según sus allegados.

Los funcionarios franceses también fueron retenidos e interrogados durante varias horas antes de ser entregados al embajador de su país. París sostiene que sus dos representantes fueron víctimas de una operación de los servicios de seguridad iraníes que violó su inmunidad diplomática.

Barrot aseguró que ambos fueron detenidos e interrogados por un tiempo prolongado y denunció un "acto extremadamente grave de intimidación". Según el ministro, uno de ellos también fue agredido físicamente. Francia convocó entonces al encargado de negocios iraní en París para transmitir su "más firme condena" por lo que consideró una agresión "premeditada y deliberada".

El Gobierno galo asegura que los funcionarios estaban realizando tareas propias de sus cargos. Ambos estaban al frente de programas franceses de apoyo a la sociedad civil iraní, especialmente vinculados con artistas, científicos e investigadores.

"Es precisamente porque Francia está al lado del pueblo iraní, apoyando a sus artistas, científicos e investigadores, que dos diplomáticos franceses fueron escandalosa y deliberadamente agredidos el 19 de julio", destacó. La tensión entre París y Teherán se acrecentó tras este incidente, marcando un punto de inflexión en las relaciones bilaterales y evidenciando la profundidad del conflicto diplomático que ha estallado recientemente entre ambas naciones, obligándolas a tomar medidas contundentes como la expulsión de personal. París acusa a las autoridades iraníes de haber fabricado un caso de injerencia para justificar lo ocurrido. En el centro de esta tensión diplomática se encuentran Kasaei y Naghilou, dos artistas detenidos durante la reunión del 19 de julio. Personas cercanas a ambos han reclamado acceso a un abogado independiente y piden garantías sobre su seguridad y derechos fundamentales. Irán habla de una operación de "infiltración" para explicar el arresto. Las autoridades niegan que los diplomáticos hayan sufrido malos tratos y aseguran que fueron interrogados brevemente antes de ser entregados al embajador francés. El Ministerio de Inteligencia de Teherán afirma que los funcionarios fueron encontrados en una "reunión clandestina" mientras las fuerzas de seguridad realizaban una operación vinculada con un caso de supuesta infiltración extranjera. Según el país persa, una investigación y el análisis de documentación incautada revelaron la existencia de un proyecto destinado a ejercer influencia dentro del país y facilitar una injerencia francesa en asuntos internos iraníes. El plan incluía identificar personas, establecer contactos clandestinos dentro y fuera de Irán y crear redes con individuos considerados de interés para Francia. El Ministerio de Inteligencia afirmó incluso que algunos contratos relacionados con ese supuesto proyecto llevaban la firma del anterior embajador francés en Irán. Además, acusó a los dos diplomáticos de tener antecedentes de conductas contrarias a las leyes iraníes y a sus obligaciones como representantes extranjeros. La narrativa oficial busca presentar el incidente no como un error o violencia arbitraria, sino como el desenlace necesario de una trama diseñada para socavar la soberanía nacional desde fuera.

También reclamaron a Francia que ayude a esclarecer las circunstancias de las detenciones, dado que sus dos representantes estuvieron presentes durante parte del operativo.

Organizaciones de derechos humanos denuncian un endurecimiento de la represión después de las protestas que sacudieron al país el pasado enero y de la posterior guerra entre Irán y Estados Unidos e Israel. Las detenciones se producen en un contexto de mayor presión sobre sectores de la sociedad civil iraní.

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