Agencia EFE

por Agencia EFE

Los resultados en EE.UU. ofrecen nuevas pistas sobre la pugna por el control del Congreso y sobre las tensiones que atraviesan a ambos partidos antes de las elecciones de noviembre.

El ala más progresista de los demócratas avanza en Estados Unidos con una victoria sorpresiva en las elecciones primarias de Florida, mientras candidatos apoyados por el presidente Donald Trump mostraron resultados mixtos en dicho estado y en Wyoming, y una demócrata moderada se impuso en Alaska.

Nixon, congresista estatal de Jacksonville, se suma a una ola nacional de victorias de progresistas críticos de Israel y los multimillonarios, como los de Abdul El-Sayed en Míchigan y Peggy Flanagan en Minnesota, aspirantes al Senado nacional, además de candidatos al Congreso apoyados por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

Pero el triunfo de Nixon sorprendió en particular por ocurrir en Florida, estado que se ha cargado hacia los republicanos y donde votantes de origen cubano y venezolano son renuentes a la palabra "socialismo", y porque venció por trece puntos porcentuales a Vindman, quien tenía dieciséis veces más fondos que ella.

"No voy a permitir que me sigan pintando como comunista o socialista. Lo único que quiero es que la gente tenga oportunidades de estar sana, de prosperar, de estar segura, de trabajar duro y de tener algo que enseñar a cambio", expresó la candidata en el barrio de La Pequeña Habana en Miami el sábado pasado. Su objetivo final es enfrentarse en la elección general del 3 de noviembre a la republicana Ashley Moody, exfiscal general de Florida, por el escaño que dejó Marco Rubio cuando se convirtió en secretario de Estado de Trump. Sin embargo, este panorama no es uniforme para todos los demócratas. Pese a esta victoria, DSA afrontó una derrota en el distrito 25 de Florida, donde el congresista Jared Moskowitz, uno de los demócratas que más apoya a Israel, venció al desafiante Oliver Larkin, un progresista que denunció un "genocidio" en Gaza. En tanto, los candidatos de Trump, quien presume de tener "el endoso más poderoso en la historia de la política estadounidense", afrontaron resultados mixtos. En Florida, su aspirante a gobernador, el congresista Byron Donalds, logró una victoria que le permitirá competir en la elección general contra el demócrata David Jolly. Jolly es exlegislador republicano tras vencer a Jay Collins, actual vicegobernador de Florida que buscaba defender el legado del gobernador Ron DeSantis, quien compitió contra Trump en las primarias presidenciales de 2024. Por otro lado, la suerte no estuvo de parte en Wyoming, donde su aspirante a gobernar, Megan Degenfelder, sufrió una derrota frente al ranchero Eric Barlow. Este último es el candidato que derrotó a la republicana en un estado clave para los demócratas. La derrota de Degenfelder es significativa dado que Wyoming fue el estado en el que Trump obtuvo la mayor ventaja en la elección presidencial de 2024, lo cual contrasta con las victorias obtenidas por sus aliados en otras regiones del país durante este proceso electoral interno.

Cory Mills, congresista de Florida, no logró mantener el apoyo de Trump en las primarias del distrito 7. Su derrota se produjo bajo una investigación del Comité de Ética del Congreso por irregularidades financieras y acusaciones de violencia sexual.

Mientras tanto, los demócratas centraron su estrategia en Alaska, un estado clave para definir qué partido controlará la Cámara Alta tras las elecciones del próximo 3 de noviembre. Mary Peltola, excongresista moderada, triunfó en estas primarias senatoriales y definirá su campaña bajo el lema "pesca, familia y libertad".

Ahora, Peltola se enfrentará al senador republicano Dan Sullivan en una contienda que marcará la tendencia política nacional.

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