Este domingo, bajo una llovizna persistente que los informes meteorológicos aseguraban duraría varias horas, un Búho recorrió los distritos de Villa María del Triunfo, Villa El Salvador y Chorrillos. La realidad superó las expectativas: a las 7 p.m., apenas tras unas cuantas horas de lluvia, el panorama era devastador. Los baipases parecían piscinas olímpicas, las pistas como ríos caudalosos y los centros comerciales azotados por un gran tsunami de lodo.
La gente que había salido a celebrar el Día del Niño buscó refugio bajo las calaminas que se volaban, regresando empapados a casa. Se armó un tráfico interdistrital y hasta una cúster quedó sumergida en el agua. En redes como TikTok, los vecinos transmitían estas grandes inundaciones y el colapso de las redes de desagüe.
No es novedad para los habitantes de estos distritos; es un problema que persiste año tras año, invierno tras invierno. Aunque a diferencia de hace una década hoy se puede ver más pistas de concreto, estas no cuentan con un sistema de drenaje diseñado acorde a las necesidades de zonas donde la lluvia es intensa.
En el baipás de Villa María del Triunfo —el que conecta Nueva Esperanza, Tablada de Lurín con Villa El Salvador— ya es normal que frente a una lluvia de un par de horas quede totalmente inundado. Es como si se tratara de una laguna artificial, o eso fue lo que vio un intrépido e irresponsable caballero que se lanzó a nadar en esa mezcla de lluvia y aguas residuales.
Este tipo de situaciones, aunque comunes para algunos, generan caos y peligro cada vez que las nubes se cargan. La falta de infraestructura adecuada sigue siendo la principal causa de estos desastres recurrentes en nuestra ciudad, afectando directamente a quienes buscan disfrutar del clima o simplemente desplazarse por sus calles.
"Esto es de todos los años", me dijo una mamita esperando un mototaxi. "Nosotros en broma decimos que es la Venecia de Lima, pero la realidad es que sufrimos año tras año el mismo problema". Solo cuando sucede, la municipalidad del distrito activa una 'respuesta inmediata'. Pero los vecinos ya están cansados de esas respuestas y exigen una solución integral, que no los deje incomunicados ni les afecte su vida diaria para ir a trabajar o estudiar. Sin duda, detrás de estas grandes obras, que se construyen sin estudios de prevención y mitigación, hay una mano con 'uñas largas'. Aquí las responsabilidades tienen que asumirlas el municipio, Sedapal y el Gobierno central. "Esto es de siempre. Construyen, echan cemento, pero en invierno se inunda todo, esto no tiene otro nombre que corrupción", me decía un taxista de la zona comprensiblemente ofuscado. En Chorrillos varios emprendedores perdieron su mercadería por las inundaciones y se calcula que la pérdida supera los dos millones de soles. En Villa El Salvador se registraron casi 300 personas damnificadas y 62 casas afectadas. Solo me pongo a pensar que si una llovizna hizo que se paralice una parte de Lima, ¿qué es lo que sucederá con el país entero cuando empiece el fenómeno El Niño? ¿Estamos preparados? Lo sucedido el último domingo nos desnudó y la respuesta es sencilla: no. Apago el televisor.
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