Un sismo de magnitud 4.7 sacudió la provincia de Granada, en el sur de España, dejando un saldo oficial de al menos tres personas heridas y diversos daños materiales en infraestructura urbana. El epicentro del movimiento telúrico se localizó en el municipio de Gójar, donde los pobladores reportaron momentos de zozobra ante el repentino remezón que causó la caída de mampostería sobre la vía pública. Las brigadas de inspección constataron afectaciones en fachadas de inmuebles residenciales y áreas comerciales del casco urbano. El reporte técnico de los servicios de emergencia situó el origen del movimiento en la localidad de Gójar, extendiéndose la onda sísmica por diversas poblaciones de la provincia. Este evento sísmico ocurrió apenas tres días después de otro temblor de similar magnitud reportado el 14 de agosto en la misma demarcación geográfica. Las autoridades locales confirmaron que una de las víctimas requirió traslado inmediato a un centro hospitalario para recibir atención médica especializada. El desprendimiento de cornisas, grietas en viviendas y afectaciones en locales comerciales son parte del impacto directo. Como medida de seguridad preventiva, los organismos competentes dispusieron la evacuación inmediata de los visitantes en los Palacios Nazaríes y la Alcazaba, sectores pertenecientes al conjunto monumental de la Alhambra. El temblor obligó también a desalojar los Palacios Nazaríes de la Alhambra y a limitar la velocidad del metro a 30 km/h. Los equipos técnicos del municipio iniciaron la evaluación de los predios afectados para descartar riesgos estructurales de colapso en las zonas donde se registraron caídas de elementos arquitectónicos y daños en locales comerciales, asegurando que no existiera peligro inminente para la población residente o visitante afectada por el movimiento telúrico reciente.

Desde el sismo del 14 de agosto, la provincia de Granada vive una serie continua de réplicas que mantienen operativos los sistemas de monitoreo geológico. Ante esta inestabilidad telúrica en la zona andaluza, las autoridades de protección civil han reiterado sus recomendaciones preventivas para evitar nuevos movimientos sísmicos.

En respuesta a la alerta, el Metro de Granada dispuso reducir la velocidad máxima de sus convoyes a 30 kilómetros por hora como medida técnica de precaución. Por su parte, los operadores ferroviarios realizaron pruebas exhaustivas en las vías antes de normalizar paulatinamente la frecuencia de los itinerarios de pasajeros.

Mientras tanto, equipos de arquitectos y especialistas en patrimonio iniciaron revisiones detalladas en los muros históricos para evaluar posibles fisuras o desprendimientos. La Policía Local emitió un llamado formal a la ciudadanía solicitando mantener la calma y evitar la permanencia en las inmediaciones de edificios con riesgo de colapso.

Los protocolos de seguridad patrimonial se mantendrán activos mientras concluyen los peritajes de conservación, asegurando que cualquier daño estructural sea detectado y mitigado a tiempo. Esta coordinación entre instituciones busca garantizar la integridad tanto del patrimonio histórico como de la población en un entorno sísmico activo.

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