Los cambios evolutivos en la mandíbula humana y en la alimentación han reducido el espacio para los terceros molares, lo que puede causar complicaciones y la necesidad de extracción.
Un experimento realizado con dientes de ratón permitió explicar cómo se determina el tamaño de los molares durante el desarrollo. El modelo matemático utilizado por los científicos también ayuda a entender qué ocurre con las muelas del juicio humanas.
La llamada cascada inhibitoria establece que cada molar influye en el crecimiento del siguiente mediante señales que limitan su desarrollo. Como el tercer molar se forma al final, recibe el efecto acumulado de esta interacción y puede terminar siendo más pequeño o incluso no desarrollarse.
Los investigadores encontraron que las señales inhibidoras entre molares afectan su crecimiento, explicando la variabilidad de las muelas del juicio.
El modelo de los dientes de ratón explica el problema de las muelas del juicio
En 2007, investigadores dirigidos por Kathryn Kavanagh desarrollaron un modelo basado en experimentos con dientes de ratón para explicar el crecimiento de los molares. El mecanismo plantea que cada pieza dental libera señales que inhiben parcialmente el desarrollo del molar vecino.
Este proceso funciona como una cadena donde el tamaño de cada diente depende de las piezas que se desarrollaron antes. Al trasladar este modelo a los humanos, los investigadores encontraron una explicación para la elevada variabilidad del tercer molar, conocido como muela del juicio.
Las muelas del juicio son los últimos dientes en desarrollarse y deben hacerlo dentro de una mandíbula que se ha vuelto más pequeña durante la evolución humana. Nuestros antepasados tenían mandíbulas más grandes y podían disponer de espacio suficiente para alojar los 32 dientes.
Los cambios en la alimentación también influyeron en este proceso, ya que cocinar y procesar los alimentos redujo la necesidad de una mandíbula tan robusta. Con menos espacio disponible, los terceros molares pueden quedar retenidos, crecer de forma irregular o provocar complicaciones que requieren su extracción.
Los investigadores determinaron que cada molar libera señales que inhiben el crecimiento del siguiente, afectando directamente al desarrollo del tercer diente. Este mecanismo de inhibición explica por qué la variabilidad en los terceros molares es tan alta y compleja dentro de nuestra especie.
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