La situación ha llevado a los afectados a solicitar un seguro acuícola y medidas de protección para garantizar la seguridad de sus embarcaciones y la continuidad de su actividad.

Un fenómeno marino de gran intensidad azotó recientemente el lago Titicaca en Puno, generando daños severos en las instalaciones piscícolas del sector El Faro, perteneciente al distrito de Pomata. Las olas registradas superaron significativamente la altura habitual, rompiendo los límites de seguridad de las jaulas instaladas y provocando su hundimiento o desplazamiento parcial. Este evento descontrolado resultó en la fuga masiva de peces y en la mortalidad de otros dentro de las estructuras colapsadas.

Según estimaciones preliminares de los productores locales, la pérdida económica es cuantiosa: aproximadamente 200 toneladas de trucha han sido arrastradas por el agua o perecido. Las consecuencias inmediatas incluyeron el volcamiento de botes y la suspensión total del ingreso de embarcaciones al lago debido a las condiciones inseguras. Además de los daños en Pomata, los reportes indican que sectores ribereños como Juli y Yunguyo también han sido afectados por estas adversas condiciones meteorológicas.

La interrupción forzosa de las labores habituales ha impactado directamente la cosecha y la comercialización del recurso, poniendo en riesgo los ingresos de quienes abastecen mercados locales y regionales. Ante esta coyuntura crítica, los damnificados han exigido apoyo estatal inmediato y la implementación de un seguro acuícola adecuado para mitigar futuros riesgos. La magnitud del desastre subraya la vulnerabilidad de la actividad ante eventos climáticos extremos.

El oleaje no solo destruyó infraestructura física, sino que alteró el equilibrio productivo de la zona. Mientras algunas jaulas cayeron al fondo, otras quedaron flotando de forma inestable, permitiendo que gran parte de la producción escapara hacia las profundidades del lago. La fuerza destructora del agua dejó tras de sí un escenario de pérdida total para muchas familias dedicadas a esta actividad.

Los productores del sector acuícola en El Faro, Puno, indican que un total de 120 familias dependen de la crianza de trucha para abastecer mercados en Lima, Cusco, Arequipa, Juliaca y la ciudad de Puno. Sin embargo, tras el evento reciente, calculan que solo podrán recuperar una parte de las 500 toneladas mensuales que habitualmente generan. La emergencia ha dejado sin capacidad productiva a los criadores, quienes señalaron que en varias jaulas se encontraban peces próximos al sacrificio y alevinos sembrados recientemente, todos afectados por el fenómeno. La imposibilidad de ingresar al lago Titicaca ha paralizado las cosechas debido al oleaje, lo cual representa un riesgo directo para la seguridad de los trabajadores y sus embarcaciones. Ante estas pérdidas económicas, los afectados solicitaron la implementación urgente de un seguro acuícola que les permita afrontar emergencias similares en el futuro. Asimismo, pidieron medidas de contingencia e infraestructura capaz de proteger a las unidades flotantes. Algunos productores recordaron que un episodio similar ocurrió en 2011, pero afirmaron que el oleaje actual tuvo una magnitud superior y los tomó por sorpresa, sin dejarles la capacidad suficiente para responder adecuadamente. Piden además mayor coordinación con las autoridades regionales. La emergencia ha puesto en riesgo no solo los ingresos diarios de los pescadores artesanales e industriales, sino también la estabilidad del abastecimiento en varias regiones del sur y centro del país. La situación en Pomata ha generado un impacto directo en el sector, donde alrededor de 120 productores dependen de esta actividad económica para su subsistencia. La suspensión total de las actividades implica una pausa inmediata en los ingresos familiares y comerciales, afectando a toda la cadena de suministro que se alimenta de estas fuentes naturales.

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