Criaturas luminosas (Remarkably Bright Creatures, 2026) llega a la plataforma de streaming Netflix, un medio que va desplazando progresivamente a los grandes estudios cinematográficos y acaparando premios en las galas del séptimo arte. La cinta está basada en el éxito editorial de Shelby Van Pelt y dirigida por Olivia Newman, conocida por obras como First Match o La chica salvaje.

El filme se centra en la leyenda urbana de que los pulpos son criaturas marinas de vida corta pero con una sabiduría extraordinaria; algunos estudios científicos sugieren que si vivieran más años, el planeta habría sido dominado por ellos y no por los humanos. En esta ficción, Marcellus es un cefalópodo cautivo en un acuario, atrayendo diariamente a niños y adultos.

A pesar de ser cauto, este animal posee una inteligencia aventurera que lo impulsa a salirse de la enorme pecera para deambular en las madrugadas por las instalaciones del local. Allí es donde conoce a Tova (Sally Field). Ella es una viuda que se encarga de limpiar el lugar por las noches y aún llora, pese a varios años transcurridos, por la desaparición de su hijo ahogado en el mar tras navegar en su embarcación.

Entre ambos se establece una profunda y cálida conexión. Mientras Tova le cuenta de su soledad —alterada solo por las visitas de sus amigas, las "tejelocas"—, el pulpo la escucha atentamente. Ella reflexiona sobre cómo sanar ese corazón herido antes de que él tenga que irse de este mundo.

La historia también introduce a Cameron (Lewis Pullman), un joven músico que tras haber perdido a su madre busca con ira contenida rastros de su padre. Este desapareció cuando supo del embarazo de la progenitora, por lo que Cameron llega a la costera población para investigar.

Allí entabla relaciones con Tova, con Ethan (el dueño de una tienda interesado en la solitaria viuda), con una agraciada joven llamada Avery y, por supuesto, con Marcellus. Cameron es contratado como reemplazo en las tareas de limpieza debido a un accidente sufrido por Tova, lo que le permite interactuar diariamente con el inteligente cefalópodo mientras intenta encontrar respuestas sobre su pasado familiar.

En esta cinta, Marcellus logra comprender a la humanidad. Entiende que las prisiones que los encierran son más estresantes incluso que las paredes de cristal de su pecera, por lo que decide intervenir con compasiva y entrañable delicadeza, revelando secretos que constituyen el núcleo emotivo del filme. Realizada con mano firme pero reflexiva —no exenta de emoción—, la historia incide en la posibilidad de reconstrucción de corazones heridos, logro donde el gran mérito radica en la interpretación del reparto.

Sally Field, dos veces ganadora del Óscar, toma las riendas pese a que la narrativa corre por cuenta del pulpo. Su carisma y dramatismo se alejan de toda sobreactuación o melosidad, componiendo un personaje creíble con el cual todos los espectadores logran identificarse. La acompañan Lewis Pullman —notable, con un registro distinto a sus papeles anteriores—, Colm Meaney, Joan Chen, Kathy Baker, Laura Harris, Beth Grant y Sofia Black-D'Elia.

Sin embargo, una mención aparte merece el experimentado Alfred Molina en la voz de Marcellus. Su entonación tranquila, serena e inteligente cuando lo requiere, es un verdadero lujo; además, funciona como un guiño a los cinéfilos que recuerdan su rol como el Dr. Octopus, el entrañable enemigo con tentáculos en la franquicia de Marvel.

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