La emergencia por el sismo que sacudió a Colombia ha entrado en una nueva fase. Tras los esfuerzos iniciales centrados en salvar vidas, las autoridades locales han pasado de la búsqueda activa a la extracción de víctimas mortales y al cuidado de los damnificados. El terremoto dejó al menos 304 fallecidos en todo el país; sin embargo, según datos del Instituto de Medicina Legal (IML), 139 de esos cuerpos fueron encontrados en Cali, capital del Valle del Cauca.

Aunque el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, rebajó recientemente la cifra nacional a 289 fallecidos en su alocución nocturna, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, mantiene una visión más amplia sobre la magnitud del desastre. El mandatario local asegura que la reconstrucción de la ciudad puede durar unos tres años, un periodo necesario para restablecer los servicios públicos y garantizar la recuperación integral.
"Estamos viviendo (...) una emergencia que durará unos tres años", declaró Eder. "Luego tenemos que reconstruir a Cali: una Cali resiliente, una Cali incluyente, una Cali con futuro, una Cali para los jóvenes. Cali saldrá más fuerte, saldremos adelante".
Más de treinta dependencias de la Alcaldía han sido habilitadas para atender esta crisis humanitaria. La Secretaría de Infraestructura ha realizado un esfuerzo logístico significativo, retirando hasta ahora 25 032 toneladas de escombros en las zonas colapsadas.
"Ha sido una semana evidentemente muy difícil", manifestó el alcalde, quien subrayó su preocupación constante por la población afectada. "En este momento solo tengo esa preocupación: que esos caleños y esas caleñas estén bien".
El terremoto de magnitud 7.4 ha golpeado duramente a Cali, una de las ciudades más devastadas del país. La atención se concentra ahora también en las miles de personas desplazadas o afectadas por la catástrofe, mientras el gobierno nacional y organismos internacionales coordinan su apoyo para la recuperación futura.
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Solidaridad nacional e internacional
El alcalde resaltó el respaldo recibido para enfrentar la crisis. «Cali ha recibido ayudas y apoyos de El Salvador, Perú, México y Estados Unidos a través del Gobierno; también de Bogotá, de otras ciudades, pero sobre todo de los caleños, que han sido muy generosos», afirmó.
Para organizar la llegada de recursos, la Alcaldía habilitó espacios de coordinación destinados a recibir alimentos y ayudas humanitarias para las familias. Esta solidaridad fue vital mientras avanzaban las labores críticas de rescate, remoción de escombros y evaluación estructural.
Servicios públicos restablecidos
Uno de los retos más urgentes tras el sismo fue recuperar la energía eléctrica. El evento dejó fuera del servicio a 350 000 usuarios, lo que representa más del 50 % de la población afectada y paralizó 44 circuitos.
No obstante, la respuesta técnica fue rápida. Según Roger Mina, gerente de las Empresas Municipales de Cali (Emcali), menos de dos días después del desastre, un 99 % de los usuarios de Cali ya tenía el servicio normalizado.
Aprovechando la conectividad como herramienta clave, Emcali instaló doce puntos móviles de conexión satelital en distintos sectores. «Cuando Cali lo necesita estamos ahí», afirmó Mina, destacando su utilidad para las familias y los rescatistas.
El costo emocional del liderazgo
Aunque la prioridad siempre ha sido salvar vidas, Eder reconoció que la tragedia también impacta a quienes lideran la respuesta. «Uno no puede perder el objetivo principal, que es salvar vidas. No hay nada más importante para un gobernante que salvaguardar la vida», señaló.
Sin embargo, admitió que existen momentos en los que la carga emocional pesa demasiado. «Ahora bien, evidentemente hay momentos en los que uno se quiebra», confesó Eder, quien mantiene el foco puesto en la atención de las comunidades afectadas por el terremoto.
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