Durante una conferencia de prensa en la sede del Ministerio de Cultura, el ministro Alberto Beingolea confirmó que su cartera respaldará la eliminación de la Ley N.° 32645, norma impulsada por el excongresista Waldemar Cerrón para crear el Colegio Profesional de Artistas del Perú. Esta disposición, surgida en el Congreso anterior, ha provocado rechazo unificado entre los artistas locales al condicionar su ejercicio profesional a una colegiatura y títulos académicos específicos.

En la reunión matutina, acompañaron al funcionario los artistas Deyvis Orosco, Ismael La Rosa, Toño Jáuregui y Julie Freundt. Beingolea detalló que su despacho escuchó las inquietudes del sector y aseguró hallar consenso en el Legislativo para dejar sin efecto la norma.
"Me da la impresión, por lo que yo he conversado con diferentes legisladores, que en esto va a haber unanimidad, en esto el Gremio de Artistas debería sentirse tranquilo", manifestó el titular. Añadió que, independientemente de la fórmula legislativa final, existiría acuerdo para retirar la disposición.

"Cualquiera sea la fórmula final, hay unanimidad al respecto. Así que esta ley tiene los días contados, seguramente va a ser derogada muy pronto", afirmó Beingolea.

El anuncio responde a las protestas formuladas tras conocerse la creación del organismo. Uno de los principales cuestionamientos se centra en los requisitos de ingreso, que exigen presentar un título profesional o de licenciado en arte o educación artística emitido por escuelas superiores, institutos o universidades.

Ese requisito generó preocupación entre quienes desarrollaron sus carreras sin pasar necesariamente por las aulas, un punto cuestionado por figuras clave del sector cultural. Durante un evento en el teatro Ricardo Blume, la extitular de Cultura Susana Baca interpretó "Yo no conozco la O", relatando cómo sus versos le fueron enseñados por un poeta sin formación académica.
"¿Podrá una ley de colegiatura, dada desde la petulancia y soberbia más atroz, colegiar a este creador?", cuestionó Baca al referirse a la norma. Su postura se alineó con la directora de teatro Jimena del Sante, quien sostuvo que el arte no debería estar condicionado por una colegiatura.
"Esa ley carece de sentido. El arte es un oficio, una forma de expresión que no puede condicionarse a una colegiatura", afirmó Del Sante. La discusión también alcanzó a figuras históricas como Jorge Eduardo Eielson, Carlos Runcie Tanaka, Clorinda Matto de Turner, Augusto Polo Campos y Blanca Varela, mencionados como ejemplos de creadores cuya trayectoria no necesariamente encajaría en el requisito académico planteado por la legislación.
Jade Rivera, artista plástico que inició su carrera en el graffiti y posteriormente creó su propio museo en Barranco, también cuestionó la disposición. Su trayectoria, según explicó, se desarrolló fuera de las aulas y desde la experiencia artística.
"Es contradictorio para una carrera que es totalmente libre. Creo que hasta ahorita no se ha podido clasificar qué es arte", señaló Rivera, quien consideró que colegiar a los artistas no sería una manera adecuada de apoyar a los jóvenes que buscan abrirse camino en este ámbito.
El poeta y novelista Cayre Alfaro también cuestionó que se confunda la profesionalización con la acreditación académica, recordando la construcción histórica del campo cultural peruano. Todos estos casos evidencian el temor a crear barreras que no solo excluyan a los autodidactas, sino que puedan derivar en una posible censura al impedir la libre creación y el reconocimiento basado únicamente en títulos formales.
Mientras el Ministro Alberto Beingolea asegura que los artistas deben participar en la definición de las medidas para desarrollar su actividad, un punto específico encendió críticas desde la gremial. El anuncio del gobierno dejó planteada su posición favorable a retirar la Ley N.° 32645, con Deyvis Orosco y otros representantes presentes durante el evento.
No obstante, varios fines propuestos para el Colegio Profesional de Artistas del Perú generaron rechazo. Entre ellos figuran denunciar actos que atenten contra el patrimonio cultural y expresiones artísticas representativas de la sociedad, además de velar por el cumplimiento ético del ejercicio profesional. Para el actor Laszlo Kovacs, esas disposiciones podrían convertirse en un mecanismo de censura.
“Evidentemente, es censura. O sea, realmente nos estamos volviendo un país fascista. ¿Quién decide qué cosa es ético y qué no?”, declaró el intérprete. También calificó la norma como “un mamarracho” y llamó a los artistas a unirse para expresar su rechazo.
La preocupación planteada gira en torno a quién determinaría qué prácticas son aceptables y cuáles podrían ser consideradas contrarias a la ética profesional, generando incertidumbre sobre el control de la creación. 
Susana Baca, por su parte, remarcó que la discusión no significa rechazar la formación académica. “No es una oposición a que los artistas no tengan capacidad de estudiar y crecen con el conocimiento, que se estudia. Habrá escuelas, pero que la colegiatura no sea el principio que rija el arte y la cultura”, sostuvo.
Y resumió su posición con una frase que concentra buena parte de la protesta: “El arte y la cultura es la creación, cuando es libre y no es amaestramiento”.
La norma que regula el Colegio Profesional de Artistas del Perú enfrenta un destino incierto tras introducir una disposición complementaria sobre la integración de comisiones organizadoras y cargos en órganos de gobierno. Esta cláusula generó cuestionamientos adicionales por sus posibles efectos sobre funcionarios inhabilitados para ejercer cargos públicos, lo cual podría acelerar su derogación. Alberto Beingolea, quien anunció la creación del colegio profesional, sostiene que existe consenso parlamentario y asegura que el proyecto «tiene los días contados». Sin embargo, los artistas esperan con ansiedad que finalmente se concrete el anuncio. Mientras tanto, la controversia inicial sobre la ley continúa expandiéndose debido a estas nuevas restricciones administrativas. La situación política en torno al nuevo colegio profesional parece volverse más tensa conforme avanza el debate legislativo. Beingolea mantiene su postura optimista frente a los obstáculos planteados por la disposición complementaria, pero la reacción del gremio artístico sugiere que las expectativas de implementación rápida podrían verse truncadas si no se resuelven las dudas sobre la inhabilitación de ciertos funcionarios. El futuro inmediato dependerá de cómo evolucione esta controversia en el congreso y si logra superar los impedimentos legales antes mencionados.
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