Las precipitaciones y nevadas registradas recientemente en distintos puntos de Cusco, aunque fuera de lo habitual, corresponden a un episodio temporal que, hasta el momento, no ha provocado daños severos en carreteras, cultivos, ganado ni otros medios de vida. Miguel Ángel Oscco, jefe de la Oficina de Gestión de Riesgo y Desastres del Gobierno Regional de Transportes, explicó que estas condiciones atípicas también se presentan en otras zonas del país, afectando sectores ubicados por encima de los 4.000 metros sobre el nivel del mar.
De acuerdo con el funcionario, las lluvias están relacionadas con una DANA y al ingreso de vientos fríos procedentes del sur del océano Pacífico. Aunque la presencia de estos fenómenos ha llamado la atención por producirse en esta época, Oscco precisó que su ocurrencia no significa que continuarán de forma permanente durante los próximos días. La principal preocupación regional se concentra, en cambio, en un posible déficit hídrico hacia noviembre y diciembre.
Las autoridades regionales no han recibido reportes de deslizamientos ni de afectaciones importantes en la infraestructura vial como consecuencia de las precipitaciones. Tampoco se han identificado, por ahora, daños severos en actividades como la agricultura o la ganadería, pese a la presencia de nevadas en diversos puntos de las zonas más altas de Cusco.

No obstante, el escenario cambia drásticamente hacia el cierre del año. La Administración Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) y expertos locales advierten que estas lluvias engañosas darán paso a una sequía extrema hacia fin de año si no se toma acción inmediata para la gestión hídrica. El contraste entre las precipitaciones actuales y la aridez pronosticada genera preocupación en sectores productivos.


La situación actual en Cusco es de relativa calma operativa, pero la proyección climática apunta a un escenario crítico. Mientras las autoridades monitorean la evolución del frente frío y aseguran que no hay daños estructurales por ahora, el desafío real será mitigar los efectos de la sequía que se avecina.
El comportamiento meteorológico actual no se limita a Cusco; otras zonas del país también registraron lluvias inusuales, aunque Oscco califica esta situación como temporal y bajo seguimiento. La vigilancia de las autoridades se mantiene activa ante cualquier cambio que pueda comprometer carreteras o medios de vida locales.
Sin embargo, pese a las precipitaciones actuales y nevadas que no han causado daños significativos, el escenario de mayor preocupación se desplaza hacia los próximos meses. Según la entidad meteorológica, un déficit hídrico podría intensificarse entre noviembre y diciembre, impactando sectores sensibles como cultivos, ganadería, abastecimiento de agua y seguridad alimentaria.
Cusco se prepara ante posible déficit hídrico entre noviembre y diciembre
Frente a esa posibilidad, el Gobierno Regional ya inició coordinaciones con diversos sectores para adoptar medidas preventivas ante una eventual sequía. Estas acciones buscan anticiparse a los efectos de una menor disponibilidad de agua, especialmente en actividades que dependen directamente de las lluvias. Así, mientras la región enfrenta condiciones atípicas hoy, las autoridades centran su atención en lo que podría ocurrir hacia finales del año.
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