Durante años, Matt Walker no pudo tener un perro debido a sus alergias. Al estudiar en Harvard y experimentar con CRISPR, la herramienta de edición genética, surgió una pregunta personal: ¿podría utilizarse para crear perros que no provoquen alergia? La respuesta llegó con dos beagles, Bailey y Alfie. Nacieron sin el gen que produce Can f 1, una proteína presente en la caspa, el pelo y la saliva que afecta a más de la mitad de las personas sensibles.
Walker fundó en 2020 la empresa biotecnológica Kindred Companion Sciences para desarrollar esta idea. En un estudio publicado en The CRISPR Journal, su equipo explica cómo eliminaron el gen responsable. Los investigadores tomaron células de piel de una beagle y usaron CRISPR para modificar el ADN. Posteriormente aplicaron una técnica de clonación llamada transferencia nuclear de células somáticas. Básicamente, colocaron esas células modificadas dentro de óvulos de otras perras para generar embriones.
De 25 embriones criados, solo dos llegaron a término: Bailey y Alfie. Los cachorros nacieron con peso normal y sin anomalías congénitas. Los científicos analizaron su ADN y confirmaron la modificación. Además, examinaron muestras de saliva y caspa. No encontraron niveles detectables de Can f 1 en ellos, mientras que sí apareció en perros no modificados. Este logro representa un avance significativo para quienes sufren alergias a los animales. La eliminación del gen específico permite que estos ejemplares sean seguros para su cuidado sin desencadenar reacciones alérgicas graves. El proceso combina edición genética precisa con técnicas de clonación avanzadas. Cada paso fue validado rigurosamente para asegurar la salud y la eficacia de la modificación genética en los perros.
Durante años, Matt Walker no pudo tener un perro debido a sus alergias. Al estudiar en Harvard y experimentar con CRISPR, la herramienta de edición genética, surgió una pregunta personal: ¿podría utilizarse para crear perros que no provoquen alergia? La respuesta llegó con dos beagles, Bailey y Alfie. Nacieron sin el gen que produce Can f 1, una proteína presente en la caspa, el pelo y la saliva que afecta a más de la mitad de las personas sensibles.
Walker fundó en 2020 la empresa biotecnológica Kindred Companion Sciences para desarrollar esta idea. En un estudio publicado en The CRISPR Journal, su equipo explica cómo eliminaron el gen responsable. Los investigadores tomaron células de piel de una beagle y usaron CRISPR para modificar el ADN. Posteriormente aplicaron una técnica de clonación llamada transferencia nuclear de células somáticas. Básicamente, colocaron esas células modificadas dentro de óvulos de otras perras para generar embriones.
De 25 embriones criados, solo dos llegaron a término: Bailey y Alfie. Los cachorros nacieron con peso normal y sin anomalías congénitas. Los científicos analizaron su ADN y confirmaron la modificación. Además, examinaron muestras de saliva y caspa. No encontraron niveles detectables de Can f 1 en ellos, mientras que sí apareció en perros no modificados. Este logro representa un avance significativo para quienes sufren alergias a los animales. La eliminación del gen específico permite que estos ejemplares sean seguros para su cuidado sin desencadenar reacciones alérgicas graves. El proceso combina edición genética precisa con técnicas de clonación avanzadas. Cada paso fue validado rigurosamente para asegurar la salud y la eficacia de la modificación genética en los perros.
Por ahora, no existe una fecha para que estos perros lleguen al mercado. Walker tampoco busca crear mascotas con características extravagantes. Su objetivo es mucho más sencillo: después de años sin poder tener un perro, finalmente puede vivir con uno sin estornudar.
Kindred quiere aplicar la técnica a otras razas y, eventualmente, desarrollar perros de servicio que no provoquen alergias. Walker imagina crear animales fundadores capaces de transmitir la modificación a sus descendientes.
Los científicos también revisaron a Bailey y Alfie para detectar cambios genéticos accidentales y no encontraron ninguno. Ambos seguirán bajo controles veterinarios durante toda su vida. La idea no es completamente nueva. Otros investigadores ya han intentado eliminar alérgenos de gatos mediante edición genética.
En 2024, un grupo de Corea del Sur presentó un gato llamado Alsik con niveles muy bajos de Fel d 1, la principal proteína responsable de las alergias a los gatos.
Después llegó una prueba más personal. Walker se sometió a una prueba cutánea para comprobar si los animales provocaban una reacción alérgica. Las muestras de los perros modificados no produjeron respuesta, mientras que las de un perro normal sí.
La prueba más exigente, sin embargo, ocurrió en casa. Walker vive con Bailey desde hace aproximadamente un año y medio y asegura que durante ese tiempo no ha sufrido reacciones alérgicas.
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